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España intensifica acciones contra redes de los Hermanos Musulmanes por lavado y expansión

Las autoridades españolas endurecen medidas legales y de vigilancia contra las redes de los Hermanos Musulmanes por lavado de dinero y expansión institucional.

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España intensifica acciones contra redes de los Hermanos Musulmanes por lavado y expansión
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Las autoridades de España han dejado de considerar a los Hermanos Musulmanes como un simple movimiento religioso o una red de asociaciones benéficas dentro de las comunidades musulmanas, y ahora los tratan como un asunto de seguridad y legalidad debido a crecientes preocupaciones por la expansión del islam político en instituciones civiles y religiosas.

En los últimos años, Madrid ha intensificado sus controles y procedimientos judiciales contra varias entidades y personas vinculadas a esta organización, enfocándose en sus fuentes de financiamiento, operaciones de lavado de dinero y sus intentos de infiltración en instituciones islámicas oficiales.

Acciones legales contra financiamiento y lavado de dinero

Este cambio coincide con la tendencia de varios países europeos a reforzar la supervisión sobre grupos relacionados con el islam político, ante el aumento de inquietudes sobre el uso del trabajo caritativo, cultural y religioso para crear redes de influencia paralelas a las instituciones oficiales.

Antoni San Gil, dirigente del Partido Popular español, declaró a "Iram News" que el Estado español no aplica leyes excepcionales contra los Hermanos Musulmanes, sino que se basa en el marco legal vigente, principalmente el Código Penal y las leyes contra el terrorismo y el lavado de dinero, para desmantelar las redes financieras y organizativas ligadas a esta agrupación.

San Gil explicó que esta estrategia ha dotado a los cuerpos de seguridad y a la justicia de herramientas legales suficientes para perseguir actividades sospechosas sin necesidad de normativas específicas dirigidas a un grupo particular, y que las autoridades se centran en delitos relacionados con la financiación del terrorismo, el lavado de dinero o la afectación a la seguridad pública.

Expansión en instituciones y cambio de tácticas financieras

El dirigente añadió que la organización ha intentado en años recientes fortalecer su influencia dentro de varias entidades islámicas oficiales, especialmente en la Comisión Islámica de España, y ampliar su presencia en Madrid, Cataluña, Valencia y Granada mediante una red de asociaciones y centros culturales y religiosos.

Asimismo, reveló que la agrupación se ha apoyado en redes internacionales de financiación y asociaciones benéficas transfronterizas, incluyendo instituciones de ayuda y transferencias financieras desde el exterior, aunque el endurecimiento de la vigilancia europea la ha obligado a modificar sus métodos económicos.

San Gil detalló que algunos líderes vinculados a la organización han trasladado la propiedad de bienes y activos a nombres de nuevos inmigrantes sin antecedentes políticos ni policiales, con el fin de eludir la supervisión financiera y judicial, en lo que denominó "estrategia de escudos magrebíes", basada en el uso de fachadas legales para ocultar la verdadera titularidad y dificultar su rastreo.

Investigaciones y operaciones policiales contra redes financieras

Esta técnica también ha complicado el seguimiento de fondos y transferencias asociadas a redes transnacionales. Expertos consideran que la operación "Wamour", ejecutada por la Policía Nacional española en 2019, marcó un punto de inflexión en la lucha estatal contra las redes de financiamiento vinculadas al islam político, al abordar uno de los mayores casos de lavado de dinero, financiación ilícita y falsificación documental.

Las investigaciones de entonces involucraron a figuras destacadas dentro de la Comisión Islámica, como Ayman Edlibi, y derivaron en medidas administrativas y judiciales contra varios líderes y líderes religiosos, entre ellas la expulsión de Alaa Mohamed Said, presidente de la Unión Islámica de Imames en España.

Las autoridades españolas también han aplicado la legislación contra la financiación del terrorismo para perseguir redes sospechosas de transferir fondos a entidades externas o grupos relacionados con el extremismo, ampliando así sus herramientas de control financiero.

Medidas de control y propuestas políticas contra la financiación

Las pesquisas realizadas por las autoridades españolas revelan que algunas redes utilizan mecanismos financieros complejos para canalizar fondos y donaciones recaudadas en mezquitas y centros islámicos a múltiples cuentas bancarias, desde donde se reenvían al extranjero bajo la apariencia de ayuda humanitaria o ganancias empresariales, sin revelar a los beneficiarios reales.

Por su parte, Ester Aytojarith, dirigente del partido Vox, afirmó a "Iram News" que su formación lleva años solicitando la prohibición de los Hermanos Musulmanes, su clasificación como organización terrorista, el corte de sus fuentes de financiación y el cierre de asociaciones y entidades que actúan como fachadas del grupo.

Aytojarith agregó que también impulsan un endurecimiento de la supervisión sobre mezquitas y asociaciones sospechosas de recibir apoyo económico externo, con la aplicación de medidas más estrictas en los municipios donde Vox participa en la administración.

Explicó que el artículo 54 de la Ley de Extranjería española faculta a las autoridades para retirar la residencia o expulsar a extranjeros que representen una amenaza para la seguridad nacional, basándose en informes de los servicios de inteligencia, incluso sin esperar sentencias penales prolongadas.

La dirigente aseguró que los servicios de inteligencia españoles consideran las ideas e influencias de los Hermanos Musulmanes como parte de las llamadas "amenazas suaves", que se basan en construir redes sociales, culturales e institucionales capaces de afectar la cohesión social a largo plazo.

Normativas para limitar la influencia de redes islamistas

La Ley de Asociaciones y la Ley de Libertad Religiosa en España otorgan al Ministerio del Interior y a las autoridades judiciales la potestad de rechazar el registro o cancelar asociaciones cuando las investigaciones de seguridad revelan que sus objetivos declarados ocultan actividades o agendas contrarias al orden democrático o que fomentan el aislamiento social.

Observadores consideran que el enfoque español refleja una tendencia europea creciente hacia un control más estricto de las redes del islam político, centrándose en sus fuentes de financiamiento, las fachadas legales y la cooperación de inteligencia entre países, en una estrategia destinada a frenar la construcción de redes paralelas a las instituciones oficiales y a cortar los recursos económicos que les permiten continuar operando dentro del continente.

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