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Las autoridades mexicanas desmantelaron cuatro instalaciones ilegales de procesamiento de combustible en San Luis Potosí, Hidalgo y Morelos, e incautaron cerca de un millón de litros de derivados del petróleo.

Las autoridades mexicanas han desmantelado cuatro refinerías clandestinas dedicadas al procesamiento ilícito de combustibles. Como parte de la operación, se incautó aproximadamente un millón de litros —equivalentes a 6300 barriles— de derivados del petróleo.
Según informaron las autoridades, el constante tránsito de camiones entrando y saliendo de los recintos, algunos de los cuales despedían olor a combustible o transportaban tuberías industriales, constituyó una señal clave para detectar estas actividades ilegales.
Las instalaciones fueron localizadas en tres entidades del centro del país: San Luis Potosí, Hidalgo y Morelos.
En 2019, un sitio secreto utilizado para extraer combustible de las instalaciones de Pemex en Hidalgo explotó, causando la muerte de 137 personas.
De acuerdo con cifras oficiales, las operaciones de contrabando de combustible le costaron a Pemex unos 530 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, lo que representa un incremento del 20 % frente al mismo periodo del año anterior.
La Procuraduría General de la República de México calificó las refinerías intervenidas como “centros de procesamiento de combustible no autorizados” y señaló que su desactivación marca una nueva fase en la lucha contra el comercio ilícito de carburantes.
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