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Irán enfrenta crecientes temores de nuevas protestas por la crisis del combustible, mientras el gobierno busca formas de reducir el consumo y abordar la escasez, bajo intensos presiones económicas y sociales.

Las preocupaciones en Irán por un posible estallido de nuevas protestas debido a la crisis del combustible están aumentando, mientras el gobierno explora opciones para reducir el consumo y resolver la escasez de suministros, bajo una creciente presión económica y social.
El comandante de la policía iraní, el coronel Ahmad Reza Radan, advirtió el lunes por la tarde sobre un plan del "enemigo" para provocar disturbios en Irán, instando a elevar el nivel de preparación segura y evitar cualquier estado de negligencia.
Durante su discurso en la ciudad de Sari, al norte de Irán, Radan afirmó que "la tercera guerra aún no ha terminado", destacando la necesidad de estar completamente preparados para enfrentar lo que describió como "movimientos del enemigo" y no permitir sorpresas de seguridad.
Añadió: "El enemigo busca crear un estado de caos en todo el país o en algunas partes", advirtiendo sobre la posibilidad de que ciertos asuntos internos sean aprovechados como pretexto para provocar disturbios.
Radan señaló como principales temas los problemas de vida cotidiana, la gasolina, la economía y el desempleo, haciendo referencia a cuestiones que representan fuentes de presión sobre los ciudadanos y que podrían convertirse en factores de protesta si las condiciones económicas empeoran.
Estas declaraciones se producen en un momento en que Irán enfrenta una creciente presión económica, coincidiendo con la depreciación de la moneda local y el aumento de precios, además del debate creciente sobre el futuro de los precios de la gasolina y las cuotas de combustible.
Las autoridades iraníes habían anunciado anteriormente que estaban considerando nuevas medidas para gestionar el consumo de gasolina, ante preocupaciones sobre el impacto de cualquier reducción en las cuotas o aumento de precios sobre la situación económica de los ciudadanos.
La advertencia del comandante de la policía iraní refleja temores oficiales sobre la posibilidad de que la presión económica y social se entrelace con los desafíos de seguridad, convirtiéndose en protestas o disturbios, especialmente en medio de la persistencia de tensiones regionales y la presión occidental sobre Teherán.
Radan instó a mantener el más alto nivel de preparación, reiterando que esta etapa requiere estar listo para impedir cualquier intento de aprovechar la situación interna con el fin de socavar la estabilidad del país.



