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El ministro de Asuntos Exteriores libanés, Yusuf Rajji, afirmó que la visita del presidente Joseph Aoun contribuyó a romper el estancamiento en el proceso de desarme, y reiteró que la prioridad es desarmar a Hezbolá, al que calificó de 'libanés de nombre, iraní en esencia'.

El ministro de Asuntos Exteriores y de los Emigrantes, Yusuf Rajji, opinó que "la visita del presidente de la República, Joseph Aoun, contribuyó a romper el estancamiento existente en el expediente de las zonas experimentales", señalando que "el Ejército libanés ha comenzado efectivamente su despliegue en la primera de estas zonas, y ahora la apuesta está en la continuidad de este paso y en que el Ejército amplíe su control para incluir todo el sur, una zona que se supone que estará libre, al igual que el resto del territorio libanés, de cualquier arma fuera del marco de las fuerzas de seguridad pertenecientes al Estado".
Rajji renovó, en una entrevista con el semanario francés 'Journal Du Dimanche', su descripción del acuerdo firmado entre Líbano e Israel bajo patrocinio estadounidense como un "acuerdo marco", considerando que "cada cláusula constituye una base sobre la cual se construirán las próximas negociaciones". Y explicó que "el gobierno libanés tomó hace un año y medio la decisión de desarmar a Hezbolá y considerar todas sus operaciones militares como ilegales, después de que anteriormente se toleraran las armas y actividades militares del partido", señalando que "el gobierno está decidido a restablecer plenamente la autoridad del Estado, lo que requiere desmantelar la estructura militar de Hezbolá y entregar sus armas".
E insistió en que "el problema no es con la comunidad chií, sino con el partido específicamente", explicando que "Hezbolá es libanés de nombre, iraní en esencia, y no se describe a sí mismo como la resistencia libanesa, sino como la resistencia islámica en Líbano, lo que refleja un objetivo que trasciende el marco nacional". Y rechazó "la idea de separar las alas militar y política del partido", subrayando que "la máxima prioridad es el desarme, y que la cuestión de la transformación del partido en una organización puramente política es un asunto posterior que le concierne solo a él". Señalando que "la abrumadora mayoría de los libaneses, incluido un segmento creciente dentro de la propia comunidad chií, anhela que el Estado recupere su monopolio legítimo de la fuerza, aunque muchos evitan decirlo públicamente por temor a su seguridad".
Y respondiendo a una pregunta sobre las formas de lograr la plena soberanía libanesa, dijo que "el país tiene por primera vez un gobierno con una orientación soberanista clara, y Hezbolá se ha convertido en una minoría dentro de él. El Estado ya ha comenzado a mostrar su determinación de recuperar su autoridad y que posee los medios necesarios para ello. El Ejército libanés tiene hoy las capacidades requeridas, y Hezbolá ha sido debilitado militarmente de manera significativa y su arsenal de misiles balísticos no representa el principal desafío para el gobierno, ya que cualquier posible rebelión del partido contra el Estado no sería a través de este tipo de armas", enfatizando que "el objetivo libanés es claro: recuperar el monopolio de la fuerza legítima en manos del Estado sin ambigüedad alguna, permitiendo al Ejército ejercer sus responsabilidades plenamente". E instó a la comunidad internacional a "continuar apoyando este camino, siempre que este apoyo sea un complemento para una institución con tareas predefinidas, no un sustituto de la decisión política ni una condición previa para que ejerza sus competencias".
Y sobre el papel de Estados Unidos y las garantías que puede ofrecer para la implementación del acuerdo, consideró que "Washington es la parte más capaz de influir en Israel, lo que llevó a Líbano a dar la bienvenida a su mediación". Y explicó que "los estadounidenses presionaron al lado israelí y, como resultado, obtuvieron una confirmación oficial de que Tel Aviv no alberga ambiciones regionales hacia Líbano", considerando esto "un elemento de suma importancia, especialmente en vista de la implicación personal del presidente estadounidense Donald Trump en este camino, lo que explica la confianza libanesa en la administración estadounidense". Y señaló que "Washington confirmó a las autoridades libanesas que la conclusión definitiva del acuerdo obligará a cada parte a cumplir plenamente con lo firmado".
Y sobre el papel francés en la implementación del acuerdo marco y la posibilidad de que París contribuya a la reconstrucción, afirmó que "Francia tiene un papel que desempeñar en Líbano, y ha intentado de buena fe impulsar el proceso, aunque su postura no siempre fue entendida correctamente por los libaneses en el pasado". Y expresó su esperanza de que "París, después de la conclusión definitiva del acuerdo, contribuya a fortalecer las instituciones, apoyar a las fuerzas armadas, la reconstrucción y la recuperación económica, además de continuar su actividad cultural en Líbano".
Y al final de su intervención, respondiendo a una pregunta sobre el futuro de Líbano, Rajji expresó su esperanza en "un Líbano libre de cualquier ocupación y de cualquier arma ilegal, un Líbano reconstruido, próspero y democrático, que reciba nuevamente a los turistas y viva en paz con sus vecinos y con el mundo entero".
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