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Rusia anunció este domingo la preparación de “ataques intensivos” contra instalaciones del sector energético en Ucrania, en respuesta a las ofensivas de Kiev contra infraestructura civil y energética rusa.

Rusia informó este domingo que sus fuerzas armadas han iniciado los preparativos para lanzar “ataques intensivos” contra instalaciones del sector energético en territorio ucraniano. La declaración fue difundida por el Ministerio de Defensa ruso a través de su canal oficial en Telegram, según reportó la agencia France Presse.
La nota ministerial especifica que dichos ataques constituyen una represalia ante las “continuas ofensivas del régimen de Kiev” contra infraestructura civil y contra el sector petrolero y energético de Rusia.
El conflicto entre Rusia y Ucrania ya no se decide únicamente en las líneas de contacto ni en los frentes terrestres tradicionales. Ha evolucionado hacia una confrontación sistemática centrada en desgastar la capacidad operativa del adversario mediante el ataque a infraestructuras vitales. En este marco, redes eléctricas y complejos industriales vinculados al petróleo y la energía se han convertido en objetivos estratégicos prioritarios para ambas partes.
Mientras las fuerzas rusas incrementan sus ataques aéreos y de misiles contra centrales eléctricas y líneas de transmisión esenciales dentro de Ucrania, con el fin de provocar una crisis energética generalizada, Kiev responde con operaciones de largo alcance dirigidas a refinerías y a infraestructura relacionada con los combustibles fósiles en el interior ruso.
Esta dinámica ha consolidado una nueva ecuación táctica, en la que la economía y las cadenas energéticas funcionan como un frente de combate de igual relevancia que el campo militar convencional.
Las acciones ucranianas contra el sector energético ruso dejaron de ser meramente simbólicas para transformarse en una estrategia de desgaste económico tangible. Mediante el uso creciente de drones de largo alcance, Ucrania ha ampliado el alcance y la frecuencia de sus ataques, enfocándolos especialmente en refinerías y puertos de exportación rusos. El objetivo declarado es reducir las fuentes de financiación y debilitar las capacidades logísticas de Moscú.



