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Turquía intensifica su campaña contra el ISIS para evitar ataques sorpresivos
Turquía mantiene una ofensiva militar contra redes del ISIS para prevenir ataques armados tras recientes incidentes violentos en el país.

Las autoridades turcas continúan con una campaña militar dirigida a desmantelar las redes del grupo extremista ISIS dentro del país, con el objetivo de anticipar y evitar ataques armados de gran escala como los ocurridos recientemente.
Esta operación coincide con un discurso oficial pronunciado en días pasados que enfatiza de manera inédita los desafíos de seguridad interna, señalando como principal amenaza a la organización política y religiosa vinculada al fallecido líder turco Fethullah Gülen.
Según informó Ankara el sábado, las redadas se extendieron a 30 provincias, donde se detuvo a 119 personas sospechosas de pertenecer al ISIS, de difundir propaganda del grupo en redes sociales y de brindar apoyo financiero a través de organizaciones de ayuda humanitaria.
Estas acciones forman parte de una serie de campañas desarrolladas en los últimos meses que han resultado en la captura de cientos de sospechosos vinculados al ISIS, la desarticulación de sus redes de financiamiento y logística en varias provincias turcas, además de la incautación de grandes sumas de dinero.
Un representante del partido gobernante, Justicia y Desarrollo, declaró que la estabilidad interna y la prevención de ataques terroristas constituyen una prioridad para el gobierno, dada la aparición de señales que indican riesgos potenciales desde el interior.
El mismo interlocutor explicó a "Erem News" que las preocupaciones oficiales sobre amenazas internas se basan en los ataques armados perpetrados por el ISIS desde el año pasado, así como en informes de inteligencia que confirman intentos del grupo por reconstruir sus células en Turquía mediante plataformas digitales para comunicarse y financiarse, eludiendo así la persecución.
El partido en el poder está enfocando su campaña electoral próxima en la seguridad y estabilidad interna, evitando involucrarse en conflictos regionales, con la intención de atraer votantes en un contexto económico marcado por una alta inflación y salarios insuficientes para cubrir las necesidades básicas. Por ello, el gobierno busca neutralizar de manera preventiva cualquier amenaza interna.
En abril pasado, Turquía sufrió un ataque cerca del consulado israelí en Estambul, donde un miembro del grupo atacante fue abatido y otros dos resultaron heridos tras enfrentarse con las fuerzas de seguridad en plena luz del día, en el centro de la ciudad, que cuenta con una fuerte presencia policial.
Este ataque siguió a la muerte de seis agentes de seguridad en dos enfrentamientos armados separados en Esmirna y Yalova, ocurridos en septiembre y diciembre del año anterior, respectivamente, después de casi una década sin ataques sangrientos atribuidos al ISIS.
Como respuesta a estos incidentes, las autoridades lanzaron campañas de persecución que alcanzaron a cientos de miembros y sospechosos de pertenecer al ISIS, incautaron armas diversas y frustraron ataques en diferentes regiones de Turquía en los últimos meses.
Además, una reciente operación que detuvo a cerca de mil personas acusadas de pertenecer a la organización de Gülen reveló que Ankara considera que la amenaza interna no se limita al ISIS, sino que también incluye a este grupo, al que responsabiliza del fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016.
En discursos pronunciados durante la conmemoración del décimo aniversario del intento de golpe, el presidente Recep Tayyip Erdogan y su aliado, el líder del Partido del Movimiento Nacional, Devlet Bahçeli, advirtieron que Turquía sigue enfrentando amenazas internas.
El analista político turco Ali Çınaroğlu indicó que desde 2024 el país ha intensificado sus esfuerzos para fortalecer la seguridad interna y ha iniciado un proceso de paz con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán para poner fin a un conflicto armado que se extiende por 40 años.
Çınaroğlu añadió a "Erem News" que el sistema internacional está experimentando cambios significativos y Turquía busca desempeñar un papel activo en él, estableciendo relaciones internacionales equilibradas, aunque teme que países adversarios intenten atacarla a través de conflictos internos relacionados con el ISIS, Gülen o la reactivación del enfrentamiento con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán.
El analista también señaló que la estabilidad en materia de seguridad adquiere un valor adicional para el gobierno, especialmente ante la posibilidad de convocar elecciones anticipadas, en las que Erdogan podría postularse para un tercer mandato, ya que su segundo período aún no ha concluido. Estas elecciones anticipadas también responden a la demanda de los partidos opositores, liderados por el Partido Republicano del Pueblo, que consideran estar más cerca del poder que nunca.
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