Líbano
El Banco Central de Líbano expone su plan para proteger a los depositantes y reestructurar el sector bancario
El gobernador del Banco Central de Líbano detalla medidas para preservar la estabilidad financiera y reformar el sistema bancario frente a la crisis económica.

El gobernador del Banco Central de Líbano, Karim Said, afirmó que esta institución no es ni adversaria ni subordinada al gobierno, y que su principal responsabilidad es mantener la disciplina que protege al Estado de las consecuencias de sus excesos. Explicó que la pérdida de disciplina monetaria no solo debilita la moneda, sino también la confianza, la inversión, el crecimiento económico y las reservas, afectando la economía y las riquezas del país.
Durante un encuentro multitudinario en la sede de la Asociación Maronita, presidida por el ingeniero Maroun Helou, Said subrayó que la independencia del Banco Central busca garantizar la existencia de una institución dentro del marco constitucional capaz de decir "no" cuando sea necesario. Esto incluye rechazar el endeudamiento excesivo, la financiación inflacionaria y la concesión de préstamos a gobiernos sin condiciones ni contratos, especialmente cuando se utilizan fondos de terceros, es decir, los depósitos de los ahorradores.
El gobernador señaló que Líbano no fracasó por falta de leyes, sino por el incumplimiento progresivo de las mismas. Destacó la importancia del proyecto de ley sobre disciplina financiera y pago de depósitos, actualmente en discusión entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional, con participación intermitente del Banco Central. Said afirmó que el Banco no apoyará esta ley si no se basa en fundamentos legales sólidos, una perspectiva económica realista y una justicia social legítima.
Entre los objetivos principales de esta legislación mencionó: primero, que el Estado, el Banco Central y los bancos comerciales asuman de manera justa y realista las cargas económicas de la crisis; segundo, que los depositantes, especialmente los pequeños (con depósitos inferiores a 100.000 dólares), no soporten costos elevados y se beneficien de métodos de pago rápidos según la disponibilidad de liquidez; tercero, que se brinde al sector bancario libanés una oportunidad real para recapitalizarse y reestructurarse, garantizando la continuidad de sus servicios y su participación en la recuperación económica; y cuarto, que se investiguen y sancionen todas las operaciones sospechosas y se recuperen los fondos sustraídos para aumentar la liquidez destinada al pago de depósitos.
El encuentro contó con la presencia de ministros, diputados anteriores, expresidentes de la Asociación Maronita, representantes de colegios profesionales, presidentes de juntas directivas, directores generales, miembros del consejo ejecutivo de la asociación, así como del consejo general maronita y comisiones internas. La sesión inició con el himno nacional libanés y fue moderada por la periodista Sabine Awais.
Hatim Hatim, presidente de la comisión económica y financiera de la asociación, dio la bienvenida al gobernador y expresó la expectativa de conocer su visión sobre la situación financiera actual y los planes futuros que lidera el Banco Central para alcanzar la recuperación esperada.
Por su parte, el presidente de la Asociación Maronita, ingeniero Maroun Helou, destacó la importancia de la visita del gobernador, no solo por la sensibilidad de su cargo en este momento crítico para el país, sino también por su experiencia profesional y compromiso con la reforma y la responsabilidad. Resaltó el legado de la familia libanesa a la que pertenece Said, que ha contribuido durante décadas al servicio y prestigio de Líbano.
Helou recordó que el gobernador asumió sus responsabilidades en un contexto excepcional, marcado por una crisis financiera, monetaria y económica sin precedentes que ha impactado la vida de los libaneses y la confianza en sus instituciones. Señaló que los desafíos que enfrenta el Banco Central superan la gestión monetaria tradicional, abarcando la reconstrucción de la confianza en el sector financiero, la protección de la estabilidad monetaria y la contribución a la recuperación económica en colaboración con las autoridades constitucionales y organismos competentes.
El presidente de la asociación manifestó que los libaneses esperan una etapa basada en la transparencia, la buena gobernanza y reformas serias, con un rol activo del Banco Central para restaurar la confianza interna y externa, impulsando el desarrollo económico y orientando el sector hacia opciones más justas y sostenibles que recuperen la posición financiera de Líbano en la región y el mundo. Expresó la esperanza de que el mandato del gobernador sea un punto de inflexión para establecer las bases del equilibrio financiero y monetario, superando la etapa de colapso y declive hacia una estabilidad y equilibrio duraderos.
Helou subrayó que la cuestión de los depósitos es fundamental, pues representan no solo cifras sino los ahorros y derechos de las personas, y que el pago de los mismos debe realizarse mediante un plan justo y transparente. Reconoció la trayectoria profesional y financiera del gobernador como un modelo de competencia, experiencia e integridad, que inspira confianza en su capacidad para enfrentar los desafíos actuales y alcanzar sus objetivos. Además, mencionó que conocieron su programa y propuestas durante la reunión con el Consejo Económico, Social y Ambiental, y confiaron en su capacidad para desempeñar este papel crucial frente a la llamada crisis sistémica.
En respuesta, Karim Said agradeció a la Asociación Maronita y a su consejo económico por la invitación. Indicó que es la segunda vez que se dirige a esta distinguida audiencia y expresó su deseo de que estos encuentros se conviertan en una tradición permanente. Destacó que pocas instituciones en Líbano combinan memoria histórica, pensamiento libre, compromiso nacional y preocupación genuina por el futuro del país como esta asociación.
El gobernador explicó que el diálogo con un público consciente de que los temas económicos no son solo materiales sino también políticos, institucionales, sociales y nacionales es fundamental, pues involucra la gestión responsable del dinero público, la protección del dinero privado, la distribución de responsabilidades y la construcción de confianza entre ciudadanos e instituciones públicas. Aclaró que la conversación no se centró en tasas de interés, tipos de cambio, inflación o supervisión bancaria, aunque son asuntos importantes, sino en algo más profundo y esencial.
Said abordó la relevancia del papel de las instituciones y, en particular, la independencia institucional, enfatizando que la autonomía financiera y administrativa del Banco Central es una condición básica para la recuperación económica actual y futura de Líbano.
Para comprender el futuro del Banco Central, recordó su creación en 1963 bajo la ley de moneda y crédito promulgada el 1 de agosto de ese año durante la presidencia del general Fuad Chehab, quien es reconocido como uno de los principales constructores de las instituciones modernas libanesas. Señaló que Chehab heredó un Estado moderno y un sistema constitucional desde la independencia en 1943, así como una economía próspera que facilitó el surgimiento de un sector bancario prometedor y abierto a los mercados árabes y occidentales. Destacó que el legado de estos presidentes no fue político ni partidista, sino institucional, y que Chehab comprendió que la fortaleza de la nación radica en la solidez de sus instituciones independientes, con administraciones competentes y profesionales, regidas por leyes y no por personas.
El Banco Central fue concebido como una institución única, distinta de un departamento gubernamental común o un banco comercial más, con una doble naturaleza que combina funciones públicas y privadas, lo que le confiere autonomía en ambas áreas, un aspecto fundamental para su funcionamiento.
El gobernador citó el artículo 13 de la ley de moneda y crédito, que establece que el Banco Central es una persona jurídica de derecho público con independencia financiera y que actúa como comerciante en sus relaciones externas. En su función pública, administra los depósitos del Estado, los fondos del tesoro, realiza pagos por cuenta del Estado y asesora al gobierno en asuntos financieros y monetarios. Supervisa el sector bancario, las instituciones financieras, las casas de cambio, las compañías de financiamiento y los sistemas de pago.
En su función privada, el Banco Central realiza operaciones financieras y de inversión con bancos nacionales y extranjeros, emite certificados de depósito, descuenta bonos del tesoro y compra y vende monedas locales y extranjeras. Esta dualidad convierte al Banco Central en una entidad sui generis, con funciones generales y particulares, y autonomía en ambas, un rasgo esencial.
Said afirmó que el Banco Central es el banco del Estado, único accionista de su capital, y no debe convertirse en el banquero ni intermediario financiero de los gobiernos. Aunque estos conceptos parecen similares, describen realidades constitucionales muy diferentes. Como banco del Estado, protege el sistema monetario, facilita las operaciones financieras públicas dentro de los límites legales y mantiene la confianza en la moneda nacional. En cambio, ser banquero del gobierno implica financiar decisiones políticas sin respetar la disciplina económica, someter la política monetaria a ciclos electorales, permitir la relajación financiera que socava gradualmente la estabilidad monetaria y sustituir el gobierno institucional por facilidades políticas.
Por esta razón, todas las democracias modernas reconocen la necesidad de un banco central independiente, algo que Líbano estableció desde 1963, al crearse el Banco Central.
El gobernador advirtió que la independencia suele ser malinterpretada, ya que algunos creen que otorga poder absoluto al Banco Central o permite la falta de rendición de cuentas, mientras que otros piensan que lo coloca por encima o en contra de las instituciones democráticas. Ambas ideas son incorrectas.
Subrayó que la independencia no es un privilegio, sino una protección para el Estado y la economía. El Banco Central está sujeto a supervisión gubernamental, rendición de cuentas judicial y constitucional, y sus miembros juran ante el presidente de la República, jefe del Estado en Líbano.
El propósito de la independencia es asegurar que exista una institución dentro del marco constitucional capaz de decir "no" al endeudamiento excesivo, a la financiación del déficit estructural mediante emisión monetaria, a la financiación inflacionaria y a intereses políticos de corto plazo que amenacen la estabilidad nacional a largo plazo. También para rechazar préstamos a gobiernos sin condiciones ni contratos, especialmente con fondos de terceros, es decir, depósitos de ahorradores.
En este sentido, el Banco Central no es ni adversario ni subordinado del gobierno, sino un control administrativo que equilibra la ambición financiera con la disciplina monetaria. Esta filosofía está presente en la ley de moneda y crédito, que establece que la financiación estatal por parte del Banco Central es una excepción en circunstancias extremas y no un principio permanente ni una sustitución de una política financiera sana.
El gobernador lamentó que las medidas excepcionales se hayan convertido en prácticas habituales, señalando que durante años la flexibilización monetaria reemplazó la disciplina financiera, difuminando la distinción entre ayuda temporal y financiación estructural. A medida que aumentó el déficit público, la carga pasó progresivamente al balance del Banco Central, luego al sector bancario y finalmente a los ahorros depositados por los libaneses.
Este proceso no se debe a acusaciones, sino a un diagnóstico objetivo: las instituciones pierden su independencia gradualmente, convirtiendo excepciones en hábitos y estos en políticas, lo que constituye una lección institucional importante en la historia financiera reciente. Por ello, la primera obligación del Banco Central independiente es mantener la disciplina que protege al gobierno de sus excesos, pues la pérdida de disciplina monetaria afecta la moneda, la confianza, la inversión, el crecimiento, la economía, las riquezas y los ahorros, y finalmente la credibilidad de las instituciones estatales.
El enfoque de las reformas financieras
Said explicó que la palabra "reforma" es muy utilizada en Líbano, pero preguntó qué significa realmente. Aclaró que reforma no es solo modificar una ley, añadir o eliminar un artículo, ni importar conceptos legales de otros contextos sin considerar la realidad constitucional y legislativa local. De ser así, Líbano ya estaría reformado desde hace tiempo, pues no carece de leyes, sino que ha fallado en respetarlas.
Destacó que el marco legal, especialmente en materia bancaria y financiera, es uno de los más avanzados en la región. La ley de moneda y crédito, vigente por más de sesenta años, estableció un banco central moderno, definió su misión constitucional, protegió su independencia y creó un sistema de supervisión que muchos países han intentado replicar. El problema radica en que el Estado de derecho se ha convertido en una cuestión de opinión y no de principio, aplicándose selectivamente y convirtiendo excepciones en prácticas comunes y temporales en políticas permanentes.
Por ello, el esfuerzo reformista actual debe entenderse como un proceso para restaurar la confianza en las instituciones y corregir el modo de funcionamiento público, no solo como un ejercicio legislativo. Muchas de estas reformas cuentan con el respaldo del Fondo Monetario Internacional y socios internacionales, lo cual debe ser visto positivamente por el impulso, la confianza y el dinamismo que generan en inversores, mercados e instituciones financieras internacionales.
No obstante, adoptar reformas no significa renunciar a la soberanía ni aceptar imposiciones sin criterio. El Banco Central debe garantizar que cada reforma sea compatible con la estructura constitucional y legal libanesa, fortalezca las instituciones y sea viable sin generar ambigüedades o contradicciones en el cuerpo legislativo.
Un buen marco legal no se mide solo por sus objetivos, sino por su coherencia. El sistema jurídico es una estructura que no debe reemplazar un pilar por otro solo porque parezca más fuerte en otro lugar; cada pieza debe encajar en el conjunto para evitar debilitar todo el edificio. Este es el enfoque adoptado. Recientemente se aprobaron modificaciones a la ley de secreto bancario que aumentan la transparencia manteniendo los derechos constitucionales.
La reestructuración del sector bancario
Se está revisando nuevamente la ley de reestructuración bancaria, considerada un paso esencial para recuperar la confianza en el sector. Esta ley no solo busca abordar las pérdidas acumuladas, sino también establecer un marco claro para recapitalizar bancos viables y liquidar aquellos que no puedan continuar, protegiendo en la medida de lo posible a los depositantes.
El proyecto más complejo y crucial sigue siendo la ley de disciplina financiera y pago de depósitos, en negociación entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional, con participación ocasional del Banco Central. Said reiteró que el Banco no respaldará esta ley si no se fundamenta en bases legales firmes, un enfoque económico realista y justicia social legítima.
Los objetivos principales de esta ley incluyen: que el Estado, el Banco Central y los bancos comerciales asuman de manera justa las cargas económicas de la crisis; que los depositantes, especialmente los pequeños, no sufran costos elevados y se beneficien de métodos de pago rápidos según la liquidez disponible; que se otorgue al sector bancario libanés una oportunidad real para recapitalizarse y reestructurarse, garantizando la continuidad de sus servicios y su participación en la recuperación económica; y que se investiguen y sancionen las operaciones sospechosas, recuperando fondos sustraídos para aumentar la liquidez destinada al pago de depósitos.
El gobernador reconoció que el camino hacia la recuperación no será fácil, dada la profundidad y gravedad de la crisis, que no puede superarse con decisiones rápidas o eslóganes políticos. Requiere disciplina y voluntad genuina para reconstruir la confianza entre el Estado y los ciudadanos, así como entre las instituciones y la economía.
Para concluir, Said afirmó que la independencia del Banco Central no es un fin en sí mismo, sino un medio para proteger la estabilidad monetaria y financiera de Líbano. Es una herramienta para evitar déficits excesivos y endeudamiento, y para impedir que los bancos asuman inversiones de alto riesgo. Recalcó que las reformas verdaderas son aquellas que restauran el valor de las instituciones y no las que las debilitan mediante vaciamiento o redistribución de responsabilidades que eliminan la rendición de cuentas.
Expresó su confianza en que Líbano, gracias a sus instituciones fuertes, al Estado encabezado por el presidente de la República y a un gobierno responsable, podrá superar esta difícil etapa y construir un futuro mejor.
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