Líbano
¿Reemplazará Israel la retirada por un nuevo corredor de seguridad?
Israel se prepara para destruir túneles bajo el monte Ali al-Taher y reorganizar su presencia militar en el sur del Líbano, vinculando la vuelta de los civiles a los resultados de las futuras negociaciones en Roma.

Israel se prepara para destruir dos túneles subterráneos en el monte Ali al-Taher, mientras busca reducir sus fuerzas desde la "línea amarilla" hacia una franja más cercana a la frontera, conectando la repoblación de las aldeas evacuadas con los resultados de las próximas negociaciones en Roma.
Según la emisora israelí "Kan" y otras fuentes israelíes, el ejército se prepara durante los próximos días para explotar dos rutas principales subterráneas en las elevaciones de Ali al-Taher tras anunciar su control operativo sobre la zona.
Tel Aviv considera estas elevaciones como una de las estructuras militares más importantes utilizadas por Hezbolá en el sur del Líbano, y afirma que las instalaciones bajo ellas incluyen centros de mando, almacenes y equipos que permiten mantener a los combatientes durante largos períodos.
Según el plan revelado por "Kan", la siguiente etapa consiste en reducir la presencia israelí actual en la "línea amarilla", que en algunas zonas se extiende a gran profundidad dentro del territorio libanés, y reubicar las fuerzas hacia una franja más cercana a la frontera, con una profundidad estimada entre dos y cuatro kilómetros según los informes. A esta nueva zona de despliegue se le ha dado el nombre de "línea gris", y contendrá posiciones militares fijas que las fuerzas israelíes podrían utilizar como puntos de partida para operaciones dentro del sur si detectan lo que consideran una reaparición del activismo de Hezbolá.
Informes circulantes indican que Israel está estudiando la creación de unos 20 puntos fijos a lo largo de esta franja, aunque este número aún no ha sido confirmado, limitándose hasta ahora a mencionar la construcción de "nuevas posiciones militares". Además, según "Kan", todo el plan aún está en estudio y no ha recibido la aprobación final del nivel político israelí.
No se trata tanto de una retirada completa de Israel del Líbano, sino de un reacomodo de su presencia militar: abandonar ciertos puntos profundos y costosos, a cambio de mantener una franja dentro del territorio libanés más cerca de la frontera, con capacidad de regresar al interior cuando sea necesario. Esta distinción es crucial, especialmente porque el ministro de Defensa israelí, Yisrael Katz, calificó el control sobre Ali al-Taher como el cierre de una etapa en la creación de la "zona de seguridad" en el sur del Líbano.
El movimiento militar se entrelaza directamente con las negociaciones libanesas-israelíes que se llevan a cabo bajo mediación estadounidense en Roma. Medios libaneses informaron que, según "Kan", Tel Aviv notificó al gobierno libanés que la repoblación de las zonas evacuadas dependerá de los resultados de la próxima ronda de negociaciones. Asimismo, Israel insiste en que las fuerzas armadas libanesas asuman el control de las zonas que vacía y eviten que Hezbolá reconstruya su presencia militar allí, mientras que Beirut exige que el proceso concluya con una retirada israelí completa, la devolución de los civiles a sus pueblos y aldeas y la reconstrucción.
Lo que ocurre alrededor de Ali al-Taher parece más bien el comienzo de una nueva fase que el final de la operación militar: Israel intenta pasar del control de amplias áreas al establecimiento de un corredor militar relativamente permanente que pueda defenderse con menos tropas, mientras se traslada la mayor parte del conflicto y la repoblación a la mesa de negociaciones.
Según expertos, el éxito de esta fórmula dependerá principalmente de si Beirut aceptará vincular la retirada y la repoblación con las disposiciones de seguridad relacionadas con Hezbolá, y si Washington tratará a la "línea gris" como una etapa transicional hacia la retirada total o como un nuevo escenario de seguridad de duración abierta.
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