Líbano
El ministro de Exteriores libanés, Youssef Ruggi, asegura que Hezbolá domina la "estado profundo" y que el Líbano puede recuperar su soberanía con apoyo internacional.

El ministro de Relaciones Exteriores y de los Libaneses en el Exterior, Youssef Ruggi, afirmó que el Líbano tiene la capacidad de resolver la cuestión de las armas de Hezbolá incluso si el régimen iraní no cae, aunque para ello es necesario adoptar las decisiones adecuadas con respaldo de la comunidad internacional. En una entrevista exclusiva con el diario francés Le Figaro, Ruggi señaló que el gobierno libanés ha tomado decisiones valientes, pero debe avanzar con cautela para evitar enfrentamientos internos.
Consultado sobre si esos enfrentamientos internos se refieren a lo que algunos denominan guerra civil, Ruggi indicó que quien así lo afirma desconoce la realidad legal. Explicó que una guerra civil implica un conflicto entre cristianos y musulmanes o entre partidos libaneses, pero no puede considerarse guerra civil cuando el Estado intenta recuperar su autoridad y cuando el gobierno busca aplicar la Constitución y el Estado de derecho frente a una organización armada como Hezbolá, que se rebeló contra el Estado y lo arrastró a guerras que no eligió.
En relación con el régimen iraní, establecido en 1979, el ministro lo describió como un sistema absoluto basado en un derecho divino. Afirmó que Irán creó y financió grupos dentro de comunidades chiíes para desestabilizar la región, y que la prioridad de Teherán, además de destruir Israel, es mantener su poder y dominio sobre el Líbano. Ruggi criticó la permisividad de la comunidad internacional hacia Irán a pesar de todas las guerras emprendidas por sus agentes, los secuestros, asesinatos, ataques a embajadas y fuerzas de paz, así como la muerte de cerca de cincuenta paracaidistas franceses en el ataque a Drakkar y otros actos terroristas.
Respecto a la situación de Hezbolá, Ruggi señaló que el grupo está derrotado en los ámbitos estratégico y militar, pero sigue controlando una parte considerable de lo que se denomina el "Estado profundo". Mantiene sus armas e influencia dentro de las administraciones y a nivel gubernamental. El ministro aclaró que la demanda de desarme de Hezbolá no busca complacer a Israel, Estados Unidos o la comunidad internacional, sino que responde al deseo mayoritario del pueblo libanés de vivir en un país normal. Añadió que, por primera vez en mucho tiempo, el Líbano cuenta con un presidente, un primer ministro y un gobierno alineados, decididos a hacer todo lo posible para recuperar la soberanía nacional. Además, consideró que las operaciones militares de Hezbolá afectan negativamente a la economía, frenan el turismo, impiden inversiones y arrastran al país a conflictos ajenos.
Sobre la posibilidad de incluir un alto el fuego en Líbano dentro de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, Ruggi fue categórico en negar tal opción y enfatizó la necesidad de separar la cuestión libanesa de la iraní. Subrayó que no aceptan que nadie negocie o firme acuerdos en su nombre, ya que ello sería a costa de la soberanía del Líbano. Destacó que la decisión del presidente libanés de iniciar negociaciones directas con Israel bajo el amparo estadounidense demostró la capacidad del país para seguir una vía soberana e independiente, y que la determinación política del presidente y el gobierno es suficiente para avanzar pese a los riesgos.
Ruggi expresó un gran optimismo respecto a la mediación estadounidense para lograr un alto el fuego permanente y un acuerdo que conduzca a la retirada israelí y al desmantelamiento de Hezbolá, calificando los pasos dados hasta ahora por Estados Unidos como "algo positivos". Hizo un llamado a Francia, que siempre ha apoyado al Líbano, para que desempeñe un papel de respaldo al ejército libanés, ofreciendo apoyo diplomático y colaborando con el Estado libanés en la búsqueda de un marco alternativo para las fuerzas de la UNIFIL, cuyo mandato finaliza a fin de año.
El ministro de Exteriores describió un panorama optimista para el futuro del Líbano y manifestó su esperanza de que el Estado recupere su soberanía sobre todo el territorio, libre de ocupación israelí, del personal de la Guardia Revolucionaria iraní y de las armas de Hezbolá. Aclaró que el problema no es con la comunidad chií, a la que calificó como "parte inseparable del Estado libanés", sino con Hezbolá, que la ha tomado, sometido y convertido en rehén. Añadió que esta comunidad sufre bajo la dominación de Hezbolá, al igual que todos los libaneses.
Ruggi reiteró su crítica a la tolerancia internacional hacia Irán pese a las guerras, secuestros, asesinatos, ataques a embajadas y fuerzas de paz, la muerte de unos cincuenta paracaidistas franceses en Drakkar y otros actos terroristas. Consideró irreal separar el ala militar del ala política de Hezbolá, afirmando que se trata de una sola entidad al servicio de Irán, que busca desestabilizar Oriente Medio.
En cuanto a la posible caída del régimen iraní, Ruggi opinó que el pueblo iraní es grande y creativo, pero que, al igual que la comunidad chií en Líbano está cautiva de Hezbolá, el pueblo iraní es rehén de un régimen absoluto y totalitario que asesina a sus propios ciudadanos. Subrayó que ese régimen debe cambiar por el bien de ese pueblo, pero que nadie puede hacerlo en su lugar.



