Salud
La deficiencia de proteína es rara en EE.UU., pero puede causar síntomas como hambre, uñas frágiles y pérdida muscular.

En Estados Unidos, la verdadera deficiencia de proteína es poco común, ya que la mayoría de las personas obtiene aproximadamente el 15% de sus calorías de esta macronutriente. Sin embargo, una ingesta insuficiente puede provocar síntomas visibles.
Estos signos incluyen aumento del apetito, uñas quebradizas, pérdida de cabello, piel escamosa, disminución de la masa muscular y mayor dificultad para combatir infecciones.
La proteína cumple funciones esenciales como dar estructura a las células, producir hormonas y enzimas, y formar músculo. Cuando hay deficiencia, el cuerpo no recibe la cantidad necesaria para sus necesidades. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre que miden el total de proteínas, albúmina y la relación entre albúmina y globulina.
Estos siete síntomas pueden indicar que no se está consumiendo la cantidad recomendada de proteína.
En casos graves de deficiencia, como el kwashiorkor, el cuerpo retira agua de los vasos sanguíneos y la dirige a los tejidos, causando edema o hinchazón. Este cuadro es poco frecuente en países desarrollados y suele observarse en zonas con pobreza y desnutrición severa.
Estudios muestran que la proteína es el macronutriente que más sacia en comparación con grasas y carbohidratos. Por ello, la falta de proteína puede generar una sensación constante de hambre.
Para mantener la sensación de saciedad, se recomienda aumentar el consumo de alimentos como pollo, pavo, huevos, pescado, tofu, legumbres, frutos secos y cereales integrales.
En especial en países en desarrollo, se ha relacionado una baja ingesta de proteína con la aparición de hígado graso, una condición que puede derivar en inflamación, cicatrización y fallo hepático. Aunque el mecanismo no está completamente claro, investigaciones sugieren que las dietas altas en proteína benefician más al hígado que las bajas en este nutriente.
La proteína es fundamental para la estructura de la piel, el cabello y las uñas. Su deficiencia puede manifestarse con uñas frágiles, cabello fino y piel escamosa.
Dado que la proteína contribuye a la formación muscular, su déficit puede causar pérdida de masa muscular. Un estudio realizado en 2022 con casi 16,000 adultos encontró que la prevalencia de baja masa muscular aumenta significativamente con una menor ingesta proteica.
Por el contrario, consumir suficiente proteína favorece el crecimiento y la fuerza muscular. Según un estudio de 2018, la ingesta proteica promueve incrementos en la masa magra más allá de lo que se logra solo con ejercicio de resistencia, aunque la combinación de ambos es la forma más efectiva para desarrollar y tonificar músculos.
Además de los músculos, los huesos también se ven afectados por la deficiencia de proteína. Un estudio antiguo reveló que la falta de proteína ocasiona un deterioro notable en la masa ósea, mientras que una investigación de 2019 asoció una ingesta elevada de proteína con una reducción en las fracturas de cadera en personas mayores.
La proteína es clave para las defensas inmunitarias del organismo. Por ello, niveles bajos de proteína aumentan la vulnerabilidad a infecciones. En casos de infecciones graves, los médicos suelen recomendar incrementar el consumo de alimentos ricos en proteína.
Si sospechas que no consumes suficiente proteína, consulta a un médico para realizar un análisis de sangre. En caso de deficiencia, es importante aumentar la ingesta de proteínas a través de carnes magras, huevos, pescado, legumbres, productos de soja y lácteos.
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