Salud
Un estudio de la Universidad de Copenhague revela que la proteína SLC25A34 sincroniza el ritmo circadiano y la termogénesis, ofreciendo una nueva vía para tratar la obesidad sin necesidad de ejercicio intenso.

Un equipo investigador de la Universidad de Copenhague ha determinado que la proteína transportadora denominada "SLC25A34" desempeña un papel fundamental en la conexión entre el reloj biológico del cuerpo y el proceso de pérdida de peso. La revista Science destaca cómo la quema de calorías en la grasa parda se sincroniza con los ritmos biológicos, la temperatura y la nutrición, señalando que esta proteína actúa como una llave principal que podría allanar el camino hacia nuevos tratamientos para la diabetes y la obesidad.
Los investigadores centraron su estudio en proteínas dentro de las células de grasa parda que responden al cambio de hora del día y a la disminución de las temperaturas. Los científicos registraron un aumento en los niveles de "SLC25A34" en ratones expuestos al frío de hasta 90 veces durante un solo día. Los resultados mostraron que este transportador responde a tres señales distintas: el reloj biológico, la temperatura y los alimentos ricos en grasas.
Durante el período de sueño, una proteína reguladora especial mantiene este sistema inactivo, para luego activarlo justo antes de despertar. En caso de exposición al frío, las bajas temperaturas pueden activar esta llave en cualquier momento, lo que impulsa al cuerpo a generar calor y quemar calorías. La tercera señal proviene de las grasas almacenadas en el cuerpo o consumidas con la comida, que también activan el gen.
Los investigadores descubrieron que la proteína "SLC25A34" mantiene un ciclo paradójico, donde la célula produce nuevas moléculas de grasa para quemarlas inmediatamente con el fin de proporcionar calor y purificar la sangre del exceso de azúcar. Cuando se desactiva la función de este transportador, el proceso se detiene por completo y la capacidad de los tejidos para quemar energía disminuye drásticamente.
Las experimentaciones realizadas con células humanas confirmaron estos hallazgos. Además, un análisis de 24 estudios clínicos reveló que las personas con niveles elevados de la proteína "SLC25A34" en su grasa subcutánea tienden a ser más delgadas y poseer un metabolismo más saludable. No obstante, estos resultados indican únicamente una correlación estadística, aunque prometedora.
El investigador principal, Zag Gehrhart-Heinz, declaró que la comunidad científica solía considerar la temperatura, la comida y el reloj biológico como sistemas completamente separados. Añadió que el transportador mitocondrial descubierto ofrece esperanzas para desarrollar un tratamiento que cambie directamente los patrones de quema de energía en el cuerpo, describiéndolo como un nuevo enfoque para tratar las enfermedades metabólicas.
El tejido graso pardo difiere del tejido graso blanco común por su alta abundancia de mitocondrias, los centros de energía responsables de la conversión energética. Los bebés lactantes poseen una gran cantidad de mitocondrias que les ayudan a mantener la temperatura corporal inmediatamente después del nacimiento. Mientras tanto, este tipo de grasa se acumula en adultos en áreas como el cuello y la parte superior de la espalda, respondiendo activamente a la bajada de temperaturas y al esfuerzo físico.
El estudio sugiere que este descubrimiento proporciona un objetivo específico para las industrias farmacéuticas para desarrollar medicamentos capaces de estimular la quema de energía, incluso sin ejercicio intenso.



