Salud
Por qué perder peso se complica al envejecer
La dificultad para adelgazar con la edad no se debe solo al metabolismo lento, sino a cambios musculares, hormonales y de hábitos.

A medida que pasan los años, reducir el peso corporal resulta más complejo. Aunque existe la creencia generalizada de que el metabolismo se ralentiza inevitablemente, la evidencia científica apunta a un conjunto de transformaciones fisiológicas y conductuales como las verdaderas causas del problema.
El mito del metabolismo lento
En la juventud, ajustes simples como eliminar dulces o suspender el consumo de alcohol durante un breve periodo pueden bastar para deshacerse de unos pocos kilos. Sin embargo, esas mismas estrategias pierden eficacia tras cumplir los cuarenta. No obstante, un estudio publicado en la revista "Science" desmiente la idea de una caída metabólica universal: el gasto energético permanece relativamente estable entre los veinte y los sesenta años cuando se ajusta por tamaño y composición corporal.
Pérdida muscular y sedentarismo
Los especialistas destacan la importancia crucial de la composición corporal y el nivel de actividad física. Durante los veinte, la masa muscular es mayor y la grasa menor; dado que el músculo quema calorías incluso en reposo, tener más tejido muscular facilita el gasto calórico. A partir de mediados de los treinta, comienza una pérdida gradual de esta masa, que puede alcanzar el 1% anual si no se realizan ejercicios de fuerza y resistencia.
Paralelamente, muchos adultos reducen su movimiento sin percibirlo claramente. Disminuyen los pasos diarios y aumenta el tiempo sentado, tanto en el trabajo como en casa. Una investigación que siguió a 963 personas de entre 38 y 50 años durante una década reveló que el tiempo de inactividad creció en promedio 40 minutos diarios, mientras que la actividad física ligera bajó unos 30 minutos al día. Otros factores contribuyentes incluyen la crianza de hijos, jornadas laborales extensas, comer tarde e incluso consumir las sobras de comida infantil, calorías que a menudo quedan fuera del conteo diario personal.
Cambios hormonales femeninos
Las mujeres enfrentan desafíos adicionales en la mediana edad debido a las fluctuaciones hormonales propias de la premenopausia y la menopausia. La caída de los niveles de estrógeno provoca que la grasa tienda a acumularse en la zona abdominal y la cintura, desplazándose desde caderas y muslos. Además, los sofocos pueden deteriorar la calidad del sueño, lo cual altera hormonas relacionadas con el apetito y el estrés. Los expertos advierten, sin embargo, contra atribuir todo el aumento de peso únicamente a las hormonas, ya que los cambios en la actividad y la dieta siguen siendo determinantes.
Recomendaciones nutricionales mayores
Superados los sesenta años surge otro obstáculo: la "resistencia anabólica", una condición donde los músculos responden menos a la proteína. Esto hace vital mantener la masa muscular mediante entrenamiento de resistencia y una ingesta proteica adecuada. Se estima que los adultos mayores requieren entre 1.0 y 1.2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal diariamente, frente a los 0.8 gramos recomendados para la población adulta general. En situaciones de enfermedad, esta necesidad puede elevarse hasta 1.5 gramos por kilo.
La Asociación Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN) sugiere un aporte aproximado de 30 calorías por kilogramo de peso al día para este grupo etario, lo que equivale a unas 2100 calorías para una persona de 70 kilogramos. En conclusión, la dificultad para bajar de peso no radica solo en el metabolismo, sino en la combinación de pérdida muscular, menor movilidad, alteraciones dietéticas y cambios hormonales. Por ello, el enfoque profesional prioriza el mantenimiento de la actividad física, la construcción de músculo y la correcta ingesta de proteínas sobre la simple restricción calórica.
Últimas noticias

Atenas confirma nacionalidades de seis fallecidos en explosión

La Guardia Revolucionaria se apodera de un submarino espía estadounidense en el estrecho de Ormuz (video)

Una máscara inteligente mide 23 indicadores metabólicos en ocho minutos


