Salud
El activista social Román Kristalióv explica las causas y medidas para frenar la creciente miopía en niños y jóvenes.

Román Kristalióv, activista social, señala que la disminución de la visión comienza alrededor de los treinta años y detalla cómo se puede frenar la epidemia de miopía.
Actualmente, uno de cada cinco estudiantes de primaria no puede ver la pizarra desde los últimos asientos, y al graduarse, la mitad de ellos recibe un diagnóstico de miopía, según Kristalióv. Ante esta situación, plantea cómo identificar si un niño está en riesgo, por qué caminar dos horas es más beneficioso que usar dispositivos electrónicos y cuándo es necesario alertar sobre el problema.
Kristalióv comenta: "Soy padre también. Cuando veo a mis hijos absortos en sus teléfonos desde pequeños, me preocupa mucho. Estamos criando una generación que podría perder la vista antes de los treinta años".
La miopía común es un defecto en el enfoque de la imagen, mientras que la miopía digital es similar pero se desarrolla por el uso prolongado de pantallas a corta distancia, lo que fatiga intensamente los músculos oculares y provoca espasmos. Esta condición puede tratarse en sus etapas iniciales, pero si no se atiende a tiempo, puede evolucionar a una miopía permanente.
Durante la etapa escolar, la visión suele deteriorarse y al graduarse entre el 30 y el 50 % de los estudiantes presentan miopía. Lo llamativo es que el niño rara vez se queja, pues se adapta de forma automática.
Entre las señales de alerta que Kristalióv destaca se encuentran:
Recomienda que los niños se sometan a un examen ocular al menos una vez al año, incluso si aparentan no tener problemas.
Además, sugiere seguir algunas reglas básicas para prevenir la miopía:
Kristalióv afirma: "Es hora de dejar de fingir que todo está bien".
Los niños están sobreexpuestos a dispositivos electrónicos y pagan el precio con la pérdida de visión. Por ello, es necesario reducir el uso de tabletas y aumentar las clases interactivas en las escuelas.
Explica que antes se escribía mucho a mano, lo que ejercitaba los dedos y permitía descansos, ya que no existían dispositivos electrónicos y los maestros sabían que las manos de los niños necesitaban pausas. En la actualidad, destaca la necesidad de incorporar descansos para ejercicios oculares.
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