Salud
Cada hora adicional de sedentarismo continuo eleva el riesgo de cáncer un
Una investigación publicada en PLOS Medicine con datos de más de 91.000 participantes del Banco Biomédico Británico vincula cada hora diaria de sedentarismo ininterrumpido con un aumento del 3 % en la incidencia de cáncer y del 9 % en la mortalidad por esa causa.

Una investigación reciente publicada en la revista científica *PLOS Medicine* revela que el tiempo acumulado de sedentarismo ininterrumpido —no solo la duración total sentado— se asocia de forma estadísticamente significativa con mayores tasas de diagnóstico y muerte por cáncer. El estudio no establece una relación causal directa, sino una asociación observacional robusta.
Metodología y seguimiento de 12 años
Los investigadores analizaron información de 91.130 individuos inscritos en el Banco Biomédico Británico. Ninguno de los participantes tenía antecedentes previos de cáncer al inicio del estudio. Cada uno usó un acelerómetro durante siete días consecutivos para registrar su actividad física y patrones de inmovilidad. Tras ese período inicial, los científicos monitorearon su estado de salud durante aproximadamente doce años.
Relación cuantificada entre sedentarismo continuo y riesgo oncológico
Los hallazgos indican que cada hora adicional diaria dedicada a períodos prolongados de sentarse sin interrupción se relacionó con un incremento del 9 % en la probabilidad de fallecer por cáncer y del 3 % en la probabilidad de recibir un diagnóstico de cáncer. Estas cifras corresponden a incrementos relativos calculados tras ajustar por factores como edad, sexo, índice de masa corporal, tabaquismo y nivel de actividad física habitual.
El efecto protector del movimiento intermitente
En contraste, interrumpir los episodios de sedentarismo con movimientos ligeros mostró efectos beneficiosos medibles. Cada hora diaria en la que el sedentarismo fue fragmentado mediante actividad física —por mínima que fuera— se asoció con una reducción del 18 % en la tasa de mortalidad por cáncer y del 6 % en la incidencia global de la enfermedad. Asimismo, sustituir una hora diaria de sedentarismo continuo por ejercicio físico de intensidad leve produjo una disminución del 12 % en la mortalidad por cáncer y del 6 % en su aparición.
Recomendaciones prácticas basadas en evidencia
Fredrick Ho, epidemiólogo de la Universidad de Glasgow y autor principal del trabajo, destacó que las guías sanitarias actuales suelen centrarse en la práctica regular de actividad moderada o vigorosa. Sin embargo, esta investigación subraya que incluso la movilidad ligera —como levantarse y caminar brevemente cada media hora— puede tener un impacto clínicamente relevante. Ho señaló que romper los largos periodos de inactividad podría ser una estrategia accesible y eficaz, especialmente para quienes realizan trabajos esencialmente sedentarios.
Los autores enfatizan que el diseño observacional del estudio impide afirmar que el sedentarismo prolongado cause cáncer de forma directa. No obstante, sus resultados refuerzan un cuerpo creciente de evidencia que apunta a la reducción del tiempo inmóvil como un objetivo preventivo válido. La incorporación sistemática de pausas activas durante la jornada laboral o cotidiana emerge así como una intervención simple, factible y potencialmente beneficiosa para la salud a largo plazo.
Últimas noticias

Misty Roberts, exalcaldesa de Deridder, sale de prisión tras 90 días

Brax: Hemos llegado al umbral de 30 dólares por galón de gasolina en el Líbano

Estudio danés vincula estatinas tempranas con menor demencia en diabéticos


