Salud
La doctora Asia Mola advierte que cambios en la intensidad o duración del dolor menstrual, sangrado intermenstrual, dolor durante las relaciones o secreciones anormales pueden indicar clamidia, una infección de transmisión sexual cuyo diagnóstico tardío puede derivar en enfermedad inflamatoria pélvica y afectar la fertilidad.

Muchas mujeres experimentan dolor menstrual sin considerarlo motivo de alarma, pero especialistas subrayan que modificaciones en su patrón o la aparición de síntomas asociados podrían señalar, en algunos casos, una infección de transmisión sexual.
Los expertos destacan que la clamidia —una de esas infecciones— suele presentar manifestaciones que se superponen con las del dolor menstrual habitual o con las del tracto urinario, lo que dificulta su identificación temprana y retrasa su tratamiento.
La doctora Asia Mola, médica general del centro The Health Suite en Leicester, explica que ciertas pacientes perciben un aumento notable en la intensidad del dolor menstrual o una prolongación inusual de su duración. También pueden observar manchado sanguíneo entre ciclos. Otros signos incluyen dispareunia, es decir, dolor durante las relaciones sexuales; sensación de ardor al orinar; y secreciones vaginales distintas a las habituales.
Mola señala que dichos síntomas frecuentemente se confunden con otros trastornos comunes, lo que lleva a tratar únicamente el cuadro sintomático sin abordar la causa subyacente.
Si no se trata, la clamidia puede propagarse al útero y a las trompas de Falopio, desencadenando la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Esta condición representa un riesgo para la fertilidad y eleva la probabilidad de un embarazo ectópico. Además, la EIP puede desarrollarse sin síntomas evidentes, haciendo que su detección se retrase varios años.
No todo dolor menstrual implica una infección de transmisión sexual, pero se recomienda realizar una evaluación médica ante cualquier cambio significativo en la naturaleza del dolor, sangrado entre ciclos, molestias durante las relaciones sexuales o secreciones anormales.
El diagnóstico se realiza habitualmente mediante una muestra de orina o una toma de hisopo. En la mayoría de los casos, la clamidia se resuelve con un ciclo breve de antibióticos.



