Salud
El baño con agua fría en verano puede aumentar la temperatura corporal
Expertos advierten que ducharse con agua fría en días calurosos puede elevar la temperatura interna y afectar la salud cardiovascular.

Muchas personas optan por ducharse con agua fría para refrescarse y combatir el calor del verano, pero investigaciones recientes indican que esta práctica puede tener efectos contrarios y no ayuda a reducir la temperatura interna del cuerpo.
Los especialistas explican que la temperatura corporal ideal ronda los 37 grados centígrados. Cuando esta aumenta, el cerebro envía señales para dilatar los vasos sanguíneos cercanos a la piel, facilitando el flujo sanguíneo hacia la superficie y permitiendo disipar el calor mediante la sudoración y la radiación térmica.
Sin embargo, al exponerse de forma repentina a agua fría, con temperaturas inferiores a los 15 grados centígrados, los vasos sanguíneos se contraen abruptamente. Esto reduce el flujo sanguíneo en la piel y engaña al organismo, que interpreta que está en un ambiente frío y debe conservar el calor, reteniéndolo alrededor de los órganos internos en lugar de liberarlo. Esta reacción puede elevar la temperatura interna hasta niveles peligrosos de 39 a 40 grados, causando daños en los órganos.
Además, los expertos alertan que el choque súbito con agua fría puede desencadenar una respuesta conocida como "shock por frío", que incrementa la presión arterial y la resistencia cardíaca. Esto representa un riesgo significativo para quienes padecen enfermedades cardiovasculares, pudiendo incluso provocar arritmias en casos excepcionales.
También se ha comprobado que el agua fría no limpia eficazmente el cuerpo, ya que no disuelve las secreciones sebáceas responsables del olor corporal. Por el contrario, provoca que los poros se contraigan y retengan suciedad, lo que puede favorecer la aparición de espinillas y acné.
Por otra parte, los especialistas indican que ducharse con agua caliente tampoco es recomendable, ya que aporta energía térmica adicional al cuerpo.
La investigación concluye que la mejor opción para los días calurosos es bañarse con agua tibia, con temperaturas entre 26 y 27 grados centígrados. Esta temperatura permite que el flujo sanguíneo hacia la piel continúe de forma natural, facilitando la refrigeración sin causar un impacto brusco en el organismo.
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