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Salud

El calor extremo convierte las bebidas energéticas en un riesgo cardiovascular directo

La neuróloga Yekaterina Demianovskaya advierte que una lata de bebida energética en temperaturas elevadas puede acelerar el ritmo cardíaco y elevar la presión arterial, incluso en personas sanas, y representa un peligro especial para grupos vulnerables.

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El calor extremo convierte las bebidas energéticas en un riesgo cardiovascular directo
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La neuróloga Yekaterina Demianovskaya alerta sobre los efectos adversos potencialmente graves de consumir bebidas energéticas durante las altas temperaturas del verano. Según su evaluación, esta práctica constituye una amenaza directa para la salud cardiovascular, particularmente en individuos con sobrepeso o patologías crónicas.

Impacto fisiológico en condiciones térmicas extremas

Una sola lata de estas bebidas, ingerida bajo calor intenso, puede provocar taquicardia y un aumento significativo de la presión arterial, incluso en sujetos sin antecedentes médicos conocidos. El mecanismo se explica por la interacción entre los componentes activos —principalmente cafeína y azúcar— y la respuesta fisiológica natural del cuerpo al calor.

Grupos de mayor vulnerabilidad

Demianovskaya identifica varios colectivos con riesgo acentuado: personas diagnosticadas con hipertensión arterial, cardiopatía isquémica o arritmias; niños y adolescentes, cuyos sistemas metabólicos y cardiovasculares presentan menor estabilidad y mayor sensibilidad a los estimulantes; mujeres embarazadas o en período de lactancia; pacientes con diabetes mellitus; individuos con obesidad; y quienes toman antidepresivos, antihipertensivos o ciertos antibióticos.

Mecanismos de agravamiento térmico

La cafeína actúa como estimulante del sistema nervioso central, incrementa la presión arterial y acelera la frecuencia cardíaca. En ambientes calurosos, el corazón ya opera bajo estrés adicional debido a la vasodilatación periférica necesaria para la disipación del calor corporal. Esta sobrecarga fisiológica multiplica los efectos de la cafeína, favoreciendo alteraciones del ritmo cardíaco y picos agudos de presión arterial.

Otros peligros asociados

La deshidratación constituye un riesgo adicional. Al ser la cafeína un diurético, su ingesta se suma a la pérdida masiva de líquidos por sudoración, lo que incrementa la probabilidad de deshidratación y de déficit de electrolitos esenciales como potasio y magnesio. Estas carencias comprometen la función cardíaca y elevan el riesgo de trombosis.

La especialista también advierte contra la combinación de bebidas energéticas con alcohol. La cafeína puede enmascarar parcialmente los síntomas de la embriaguez, reduciendo la percepción subjetiva del grado real de intoxicación etílica. Esto favorece conductas de riesgo, agrava la deshidratación, incrementa la probabilidad de estrés térmico y puede contribuir al desarrollo de golpe de calor.

Demianovskaya concluye que, bajo condiciones climáticas severas, las bebidas energéticas dejan de ser un recurso para la activación física y se transforman en un factor de riesgo cardiovascular. Su evitación sistemática en entornos de calor extremo se erige como una medida preventiva fundamental, especialmente para las poblaciones señaladas como más susceptibles a complicaciones.

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