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Salud

Qué esperar durante la abstinencia de cafeína

Los síntomas de abstinencia de cafeína suelen aparecer entre 12 y 24 horas tras la última dosis y pueden manejarse con una reducción gradual.

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Qué esperar durante la abstinencia de cafeína
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Dejar la cafeína puede resultar complicado, pero existen métodos para sobrellevarlo. A continuación, se detalla todo lo que se debe saber sobre los síntomas de abstinencia, su duración y cómo aliviar sus efectos.

Los síntomas de abstinencia de cafeína, como dolores de cabeza y fatiga, suelen manifestarse entre 12 y 24 horas después de la última ingesta.

Para mitigar estos síntomas, se recomienda disminuir el consumo de cafeína aproximadamente un 10% cada dos semanas.

Generalmente, los síntomas son leves y desaparecen en pocos días si se manejan adecuadamente.

Al suspender el consumo habitual de cafeína, es común experimentar síntomas como:

mareos o sensación de desvanecimiento, fatiga, dolor de cabeza, irritabilidad, confusión mental, náuseas y vómitos, así como un estado de ánimo negativo.

La abstinencia ocurre cuando una persona que consume cafeína regularmente deja de hacerlo. Quienes toman bebidas con cafeína con frecuencia suelen reconocer al menos algunos de estos síntomas.

Si se omite la taza de café matutina, es posible sentir algunos de estos efectos desagradables en pocas horas, con una intensidad que varía según la cantidad habitual de cafeína consumida.

Ante estos síntomas, muchas personas recurren a una bebida con cafeína para aliviarse, aunque existen otras formas de manejar la abstinencia. A continuación, se explica por qué ocurre y cómo afrontarla.

Síntomas comunes de la abstinencia de cafeína

Entre los síntomas más frecuentes reportados durante la abstinencia se encuentran los siguientes:

El dolor de cabeza es uno de los síntomas más habituales. El DSM-5 indica que estos dolores pueden desarrollarse de forma gradual y presentarse como pulsátiles o intensos.

Los dolores de cabeza por abstinencia pueden asemejarse a una migraña, compartiendo algunos síntomas, aunque se requiere más investigación para comprender esta relación. En ciertos casos, la abstinencia puede desencadenar una migraña.

Las náuseas y molestias estomacales son síntomas comunes, siendo las náuseas la sensación desagradable de malestar o ganas de vomitar. Aunque el vómito es menos frecuente, también se reconoce como posible síntoma.

El estado de ánimo negativo, conocido como disforia, puede incluir sentimientos de depresión, ansiedad o irritabilidad. Estas emociones suelen ser temporales y desaparecen al concluir la abstinencia.

La confusión mental se refiere a una disminución en la eficiencia cerebral durante la abstinencia. Estudios demuestran que esta condición se asocia con tiempos de reacción más lentos y peor memoria.

Esta confusión surge al perderse el efecto estimulante de la cafeína. Incrementar su consumo solo perpetúa el ciclo. No es necesario dejar la cafeína de forma abrupta; una reducción gradual es posible.

Los mareos o sensación de desvanecimiento también forman parte de los síntomas. Reducir la cafeína paulatinamente ayuda a evitar estos efectos. Se recomienda no realizar esfuerzos físicos y sentarse o recostarse si se presentan mareos, ya que el desmayo es poco común pero el riesgo aumenta con la actividad física.

Duración y manejo de la abstinencia

Los síntomas suelen comenzar entre 12 y 24 horas después de la última dosis y el proceso completo puede extenderse entre dos y nueve días.

La mejor estrategia para reducir o abandonar la cafeína es hacerlo de forma lenta. Estudios indican que la manera más sencilla y eficaz para superar los síntomas es continuar consumiendo cafeína, pero con precaución en la cantidad.

Es importante controlar la cantidad de cafeína en alimentos y bebidas para no aumentar el consumo previo, ya que esto incrementaría la tolerancia y la dependencia.

Una forma adecuada de disminuir la cafeína es reducirla alrededor de un 10% cada dos semanas, lo que permite eliminarla gradualmente sin síntomas de abstinencia notorios y sustituir los productos con cafeína por versiones descafeinadas.

Registrar el consumo diario de cafeína es útil. Esto incluye anotar todos los alimentos y bebidas que la contengan, así como revisar etiquetas de analgésicos o suplementos que puedan incluirla.

La reducción puede hacerse diluyendo las bebidas con agua o café y té descafeinado, o disminuyendo el número de bebidas en un 10%. Por ejemplo, si se consumen cinco tazas de café diarias, reemplazar una por media taza durante dos semanas, luego reducir a cuatro tazas completas, y así sucesivamente.

Un estudio de 2016 publicado en el Journal of Psychopharmacology con 89 adultos mostró que el café descafeinado redujo síntomas de abstinencia, como antojos, fatiga y falta de alerta, en participantes que creían estar tomando café con cafeína, evidenciando un efecto placebo.

Al disminuir los síntomas, puede ser útil sustituir cada bebida con cafeína por una sin cafeína, como té de hierbas, agua o café y té descafeinado, facilitando la adaptación a estas opciones.

Si se opta por este método, es más sencillo comenzar por la última bebida del día, lo que también puede mejorar el sueño nocturno.

Dejar la cafeína de golpe puede intensificar los síntomas de abstinencia.

Consideraciones sobre la cafeína en medicamentos y alimentos

Algunos medicamentos de venta libre contienen cafeína, por lo que es importante verificar etiquetas para evitar continuar consumiéndola inadvertidamente, especialmente si se usan para tratar síntomas de abstinencia como dolores de cabeza.

Ejemplos de medicamentos que pueden contener cafeína incluyen Excedrin Migraine, Midol Menstrual Maximum Strength Caplets, Fiorinal, Fioricet, Orphenadrine, Sinalgos-DC, Diurext Ultra y Vivarin.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) exige que los alimentos con cafeína añadida indiquen su presencia en la etiqueta, pero no aplica esta norma a alimentos con cafeína natural ni obliga a detallar la cantidad exacta.

Por ello, controlar la ingesta diaria puede resultar complicado. Se recomienda estar atento a los productos que puedan contener cafeína y leer siempre las etiquetas de alimentos y bebidas.

Los cambios de humor suelen desaparecer al superar la abstinencia. Si persisten, es aconsejable consultar a un médico, ya que problemas de salud mental pueden manifestarse tras dejar la cafeína o ser provocados por su consumo.

Se debe tener precaución con medicamentos que contienen cafeína y consultar con un profesional de salud o farmacéutico.

Quiénes deben limitar o evitar la cafeína

Ciertas personas pueden ser más susceptibles a los efectos negativos de la cafeína. Es recomendable consultar con un profesional sanitario sobre la conveniencia de limitar o evitar su consumo. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., los grupos específicos incluyen:

Personas embarazadas: El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos indica que consumir menos de 200 mg diarios no se asocia con parto prematuro ni aborto espontáneo.

Personas en periodo de lactancia: Según la misma entidad, un consumo de 200 mg diarios probablemente no afecta al bebé.

Niños: La Academia Americana de Pediatría desaconseja el consumo de cafeína en menores. La FDA no establece una guía específica.

Personas con ciertas condiciones crónicas, como ansiedad, cefaleas o migrañas crónicas, trastornos del sueño como insomnio, problemas cardíacos como arritmias e hipertensión, y trastornos gastrointestinales como reflujo gastroesofágico y úlceras.

La cafeína también puede agravar la diarrea, un síntoma del síndrome de intestino irritable.

Algunos medicamentos y suplementos pueden interactuar con la cafeína, por lo que se debe consultar con un profesional de salud sobre su consumo y posibles ajustes.

Tratamiento a largo plazo y recursos de apoyo

La abstinencia de cafeína suele ser breve, con síntomas leves que se manejan con autocuidado y analgésicos. Para abandonar la cafeína a largo plazo, es fundamental conocer los productos que la contienen y controlar su ingesta.

Tras superar la abstinencia, es posible que se retome el consumo excesivo sin darse cuenta. Por ello, es importante familiarizarse con alimentos, bebidas y medicamentos que contengan cafeína.

Si se vuelve a consumir en exceso, se deben retomar las estrategias para reducirla gradualmente y evitar la dependencia.

Existen herramientas que pueden ayudar a controlar el consumo, como aplicaciones móviles que registran la ingesta diaria y permiten identificar los momentos de mayor consumo para planificar cambios dietéticos.

En caso de necesitar apoyo adicional para manejar los síntomas, se recomienda consultar a un médico. También es posible utilizar herramientas como el localizador de psicólogos de la American Psychological Association para encontrar profesionales de salud mental que brinden ayuda.

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