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El cansancio tras sueños inquietantes se debe al momento de despertar, no al sueño en sí

Un estudio revela que la fatiga tras sueños intensos se relaciona con el momento del despertar durante la fase REM, no con la actividad onírica en sí.

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El cansancio tras sueños inquietantes se debe al momento de despertar, no al sueño en sí
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Muchas personas se levantan sintiéndose agotadas y con una sensación de pesadez corporal acompañada de "niebla mental", atribuyendo esta fatiga a la abundancia de sueños durante la noche. Sin embargo, una investigación científica reciente desmiente esta creencia y aclara que el proceso de soñar no es la causa del cansancio, sino que existen otros factores involucrados.

El estudio señala que la mayoría de los sueños ocurren durante la fase de "movimiento ocular rápido" (REM), que representa entre el 20% y el 25% del tiempo total de sueño y se repite de 4 a 6 veces cada noche. En esta etapa, el cerebro funciona con una actividad similar a la vigilia, activando sus centros emocionales, mientras que el cuerpo experimenta una parálisis temporal que impide la manifestación física del sueño.

Los investigadores explican que la explicación científica del cansancio está relacionada con el momento en que la persona despierta, no con el hecho de soñar. Quienes recuerdan sus sueños con precisión y detalles vívidos suelen ser aquellos que se despertaron durante o justo después de la fase REM.

Estas interrupciones del sueño, aunque sean breves y no siempre conscientes, fragmentan el sueño profundo y dificultan que el cerebro cumpla una de sus funciones esenciales: eliminar la sustancia de desecho llamada "adenosina", que se acumula durante el día y genera sensación de somnolencia y fatiga si no se elimina completamente.

Además, un despertar súbito durante la fase de sueño REM provoca lo que se conoce como "inercia del sueño", un estado de confusión y somnolencia intensa que afecta al ánimo en las primeras horas de la mañana.

La investigación también menciona el fenómeno de "rebote de la fase REM", en el que el cerebro intenta compensar la falta de sueño REM en noches posteriores cuando el sueño ha sido interrumpido o de mala calidad.

Finalmente, el estudio concluye que soñar por sí solo no afecta la calidad del sueño a menos que se convierta en pesadillas. Recomienda a quienes sufren de sueño fragmentado y cansancio persistente consultar con un médico, ya que el problema radica en la calidad del sueño profundo y no en la frecuencia de los sueños.

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