Salud
Un estudio revela cómo células inmunitarias en el mesenterio controlan la diseminación de la salmonela, lo que podría guiar nuevos tratamientos para fortalecer la inmunidad.

Una investigación reciente ha identificado un mecanismo interno que ayuda a contener la propagación de la bacteria salmonela en el organismo, explicando la variabilidad en la gravedad de la infección entre pacientes y abriendo la posibilidad de terapias que refuercen la respuesta inmune.
La salmonela es una de las causas más comunes de intoxicación alimentaria, transmitiéndose principalmente por el consumo de carnes crudas o mal cocidas, aves y productos lácteos no pasteurizados, así como a través de ciertos animales domésticos. En la mayoría de los casos, la infección provoca síntomas gastrointestinales como vómitos y diarrea, aunque en ocasiones puede derivar en infecciones graves que se extienden por el cuerpo, como la fiebre tifoidea.
Este contraste en la severidad motivó al investigador Kyuok Kim, de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), y su equipo, a indagar por qué algunas infecciones permanecen localizadas en el intestino, mientras que otras evolucionan hacia condiciones potencialmente mortales.
Publicado en la revista Experimental Medicine, el estudio revela que las células inmunitarias presentes en una estructura llamada mesenterio desempeñan un papel clave para limitar la diseminación bacteriana o, en ciertos casos, permitir que la infección se agrave.
El mesenterio es un órgano en forma de espiral que mide aproximadamente 1,8 metros de longitud, ubicado en la parte posterior de la cavidad abdominal. Conecta los intestinos con otros órganos como el hígado, el bazo y el páncreas, y contiene una red de vasos sanguíneos, linfáticos y nervios.
Kim, profesor de farmacología y medicina regenerativa en la facultad de medicina, señaló que la función exacta del mesenterio aún no está completamente aclarada, aunque su conexión anatómica con el intestino delgado y grueso sugiere que proporciona soporte estructural a los órganos internos y participa en la regulación del sistema inmunitario.
La investigación se centró en dos tipos de células inmunitarias localizadas en el mesenterio: los macrófagos, encargados de eliminar bacterias y células dañadas, y los monocitos, que circulan por la sangre y migran a los sitios de infección cuando es necesario.
En experimentos con ratones, los científicos observaron que la interacción entre estos dos tipos celulares contribuye a impedir que la salmonela se propague fuera del intestino.
Además, al eliminar los macrófagos del mesenterio durante la infección, se produjo una infiltración masiva de monocitos en este órgano, lo que indica que los macrófagos regulan la entrada de monocitos para mantener el equilibrio de la respuesta inmunitaria, ya que un aumento excesivo de células inmunes puede dañar los tejidos sanos.
Kim considera que comprender la relación entre macrófagos y monocitos en el mesenterio podría facilitar el desarrollo de nuevas terapias que modulen la función del sistema inmunitario, ayudando a tratar inflamaciones gastrointestinales y a reducir las complicaciones derivadas de la infección por salmonela.
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