Salud
Investigadores advierten que niveles extremadamente altos de vitamina B12 podrían indicar enfermedades subyacentes, mientras que una ingesta equilibrada es esencial para la salud a largo plazo.

La vitamina B12, conocida también como cobalamina, es indispensable para el correcto funcionamiento del organismo. Participa en la producción de glóbulos rojos, mantiene la salud del sistema nervioso y es fundamental en la replicación y reparación del ADN celular.
Esta vitamina se encuentra naturalmente en alimentos de origen animal como carne, pescado, huevos, leche y queso, y también se añade a algunos cereales y panes para ayudar a quienes evitan el consumo de carne a cubrir sus necesidades nutricionales. Aunque la mayoría de las personas que llevan una dieta equilibrada obtienen suficiente B12, los veganos, adultos mayores y quienes padecen ciertos trastornos digestivos pueden requerir suplementos debido a una absorción menos eficiente.
El cuerpo genera células nuevas constantemente, y cada división celular requiere copiar el ADN con precisión. La vitamina B12 es clave en este proceso. Su deficiencia puede provocar errores en la replicación del ADN que, con el tiempo, aumentan el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el de colon.
Un estudio caso-control realizado en Vietnam en 2025 identificó una relación en forma de U entre la ingesta de B12 y el riesgo de cáncer, donde tanto niveles bajos como muy altos se asociaron con un mayor riesgo. Sin embargo, este tipo de investigaciones solo establece asociaciones, no causalidad, por lo que la conclusión principal es que mantener un equilibrio es fundamental.
Aunque podría parecer lógico que dosis elevadas de B12 protejan contra el cáncer al favorecer el crecimiento celular saludable, la evidencia no respalda esta idea. La vitamina estimula el crecimiento celular en general, lo que podría, en teoría, favorecer también el desarrollo de células precancerosas si ya están presentes, aunque esto es difícil de demostrar en humanos.
En general, los estudios sobre suplementos de vitaminas B en dosis altas y prolongadas no han mostrado efectos protectores claros contra la incidencia o mortalidad por cáncer. Un análisis sí reportó una reducción del riesgo de melanoma, pero se trata de un hallazgo específico y no una prueba de prevención general del cáncer con dosis elevadas.
Algunas investigaciones observacionales sugieren un leve aumento del riesgo de cáncer de pulmón asociado al uso prolongado de suplementos de B6 y B12 en dosis altas, especialmente en hombres y fumadores, aunque no demuestran que los suplementos sean la causa directa.
Médicos han observado que muchos pacientes con cáncer presentan niveles anormalmente altos de vitamina B12 en sangre. Esto plantea la cuestión de si el exceso de B12 contribuye al cáncer o si el cáncer provoca ese aumento.
Un estudio de 2022 concluyó que el nivel elevado de B12 en pacientes oncológicos suele ser un “epifenómeno”: la vitamina aparece junto con la enfermedad, pero no necesariamente la causa. Investigaciones posteriores en 2024 confirmaron esta interpretación.
Se cree que este fenómeno se explica por dos mecanismos principales. Primero, los tumores pueden afectar al hígado, que almacena grandes cantidades de B12, liberando más vitamina al torrente sanguíneo cuando está dañado o estresado. Segundo, algunos tumores aumentan proteínas que se unen a la B12 en sangre, elevando los resultados de los análisis sin que las células realmente utilicen más vitamina.
Los científicos también consideran que niveles altos de B12 podrían servir como marcador para detectar la presencia o progresión del cáncer, más que como causa directa. Un estudio amplio de 2026 reveló que pacientes con cáncer de colon y niveles muy altos de B12 tuvieron una supervivencia media de aproximadamente cinco años, frente a casi once años en quienes presentaban niveles normales.
Patrones similares se han observado en cáncer oral y en pacientes tratados con inmunoterapia, donde la B12 elevada se asocia con peores pronósticos. Por ello, niveles persistentemente altos de B12 sin explicación, especialmente cuando no provienen de suplementos, deben investigarse, ya que podrían indicar enfermedades hepáticas, trastornos sanguíneos o un cáncer no diagnosticado.
Para la mayoría de la población, esto no representa motivo de alarma. La B12 proveniente de una dieta habitual con carne, pescado, huevos, lácteos o alimentos fortificados no suele causar exceso, siendo la deficiencia un problema más frecuente y reconocido.
El verdadero riesgo radica en la suplementación prolongada en dosis elevadas sin supervisión médica o en niveles elevados persistentes de B12 detectados en análisis sin que la persona tome suplementos.
El mensaje principal es que más no siempre es mejor. La prevención del cáncer no se logra consumiendo grandes cantidades de una sola vitamina. En cambio, hábitos sostenidos como una alimentación equilibrada, actividad física regular, evitar el tabaco, proteger la piel y realizar controles médicos periódicos son fundamentales.
Respecto a la vitamina B12, se recomienda obtenerla en cantidades adecuadas mediante la alimentación o suplementos cuando sea necesario, especialmente para veganos, personas mayores o quienes tienen problemas de absorción. Sin embargo, las megadosis deben evitarse a menos que un profesional de la salud las indique. En el caso de la B12, como con muchos nutrientes, el objetivo es alcanzar la cantidad correcta, no la máxima posible.



