Salud
Un estudio muestra que reducir la temperatura corporal inhibe la reproducción del parásito de la malaria, abriendo nuevas vías para su tratamiento.

El doctor Taichi Odagawa, profesor asistente del Departamento de Medicina Tropical en la Universidad Médica de Geichi, informó que modificar la temperatura corporal en personas infectadas podría inhibir la reproducción del parásito causante de la malaria, lo que podría contribuir al tratamiento de esta enfermedad.
El médico explicó que una investigación reciente demostró que exponer al parásito de la malaria a un ambiente con una temperatura inferior a la corporal normal resulta en la supresión de su multiplicación.
El estudio se llevó a cabo tanto en laboratorio con el parásito de la malaria tropical como en un modelo animal con ratones. En ambos casos, los resultados indicaron que la reducción de la temperatura ayudó a limitar la proliferación del parásito.
Una posible explicación para este fenómeno, según Odagawa, es que el descenso térmico afecta la capacidad del parásito para invadir nuevas células sanguíneas. El parásito se reproduce dentro de los glóbulos rojos y periódicamente sale para infectar otras células, aumentando así su número dentro del organismo.
El doctor añadió que estos hallazgos sugieren la posibilidad de desarrollar un enfoque terapéutico que no solo actúe directamente sobre el parásito mediante medicamentos antipalúdicos, sino que también modifique el entorno en el que el parásito se reproduce dentro del huésped.
Odagawa consideró que estos resultados podrían abrir la puerta a tratamientos complementarios para casos graves de malaria, combinando el control de la temperatura corporal con la terapia farmacológica tradicional.
No obstante, el investigador enfatizó que estos resultados no implican que bajar la temperatura corporal de forma forzada cure la malaria, y recalcó que el tratamiento principal continúa siendo el uso adecuado de medicamentos antipalúdicos.
Asimismo, señaló que la aplicación de técnicas para enfriar o controlar la temperatura en pacientes requiere más estudios en animales, una evaluación rigurosa de la seguridad y la realización de ensayos clínicos a gran escala. Además, destacó que el uso de estas técnicas debe ir acompañado de una vigilancia estricta de la temperatura corporal, presión arterial, frecuencia cardíaca y respiratoria, nivel de conciencia y función de órganos vitales.



