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Salud

Nueve causas ocultas del eructo crónico, algunas pueden ser graves

El eructo persistente puede indicar problemas de salud que van desde reflujo hasta, en casos raros, cáncer de estómago.

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Nueve causas ocultas del eructo crónico, algunas pueden ser graves
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El eructo frecuente no es simplemente una molestia pasajera ni un acto involuntario que se pueda ignorar, sino que puede ser una señal de alerta de un problema de salud subyacente, incluso cáncer de estómago en situaciones poco comunes.

Todos expulsamos aire del estómago ocasionalmente, ya que el eructo es un mecanismo natural para liberar gases acumulados en el sistema digestivo, cuando el aire pasa desde el estómago hacia el esófago y finalmente sale por la boca.

Estudios indican que una persona eructa en promedio unas 30 veces al día, pero se considera excesivo cuando afecta la calidad de vida, interfiere con las actividades diarias o se presenta de forma continua.

Causas comunes del eructo persistente

Una de las razones principales es el reflujo gastroesofágico, que ocurre cuando los ácidos del estómago retroceden hacia el esófago, provocando ardor y dolor en el pecho, además de un sabor ácido en la boca y eructos frecuentes. Los expertos recomiendan consultar al farmacéutico para obtener antiácidos, pero si la acidez persiste más de tres semanas y la mayoría de los días, es necesario acudir al médico.

El consumo excesivo de bebidas gaseosas y cerveza también contribuye al eructo, ya que contienen gases disueltos que se liberan en forma de burbujas al calentarse en el estómago, saliendo luego como eructos para aliviar la presión. Si se experimenta eructo frecuente tras su ingesta, se aconseja reducir su consumo.

El consumo de ciertas verduras que producen gases, especialmente las crucíferas como el brócoli, col, coliflor, repollo, además de cebolla, ajo y rábano, puede aumentar la producción de gas intestinal. Otros alimentos como espárragos, coles de Bruselas, zanahorias, apio, pepino, col rizada, puerro, zanahoria blanca y patata también pueden contribuir a este efecto.

Factores que favorecen la acumulación de aire

La ingestión involuntaria de aire es otro motivo frecuente. Algunas personas tragan aire sin darse cuenta al comer o beber rápido, masticar chicle, fumar o usar prótesis dentales mal ajustadas. Esto provoca acumulación de aire en el estómago que luego se libera mediante eructos.

La gastritis, una inflamación de la mucosa gástrica que genera enrojecimiento e hinchazón, se acompaña de síntomas como eructos, gases, dolor abdominal, indigestión, hinchazón, náuseas y vómitos. Si estos signos persisten más de una semana o empeoran, se debe consultar al médico.

Trastornos digestivos relacionados con el eructo

El síndrome del intestino irritable es una condición común que afecta el sistema nervioso del intestino, aumentando la sensibilidad a los gases naturales y provocando que la persona trague aire adicional para aliviar la presión. Además, las contracciones irregulares ralentizan el vaciado gástrico, dejando los alimentos más tiempo en el estómago y generando gases y eructos. Los síntomas incluyen cólicos, hinchazón, diarrea y estreñimiento, que pueden durar días o semanas. En estos casos, se recomienda modificar la dieta y consultar al especialista.

Las comidas muy copiosas estiran el estómago y elevan la producción de ácido, lo que ralentiza el vaciado gástrico y aumenta la presión que impulsa el contenido hacia arriba, junto con la ingestión inconsciente de aire que se libera en forma de eructos. Los expertos sugieren evitar comer antes de acostarse entre tres y cuatro horas, limitar alimentos grasos y picantes, y no recostarse inmediatamente tras la comida.

Infecciones y condiciones graves que provocan eructos

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO) se produce cuando las bacterias proliferan excesivamente en esta zona, generando gases al descomponer los alimentos. Esto ocasiona eructos, gases, dolor abdominal, diarrea y náuseas, además de intolerancias a alimentos como lácteos, trigo y gluten. También se asocia con afecciones cutáneas como el acné y la rosácea. Ante estos síntomas, es fundamental consultar al médico.

En casos poco frecuentes, el eructo excesivo puede ser un indicio de cáncer de estómago. Otros síntomas vinculados incluyen acidez, dificultad para tragar, náuseas, sensación rápida de saciedad, pérdida inexplicada de peso, masa o dolor en la parte superior del abdomen y fatiga constante. Aunque estas señales pueden confundirse con otros trastornos digestivos, es indispensable acudir al médico si las molestias habituales cambian o empeoran, ya que un diagnóstico temprano mejora las posibilidades de tratamiento.

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