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Nuevo fármaco "caballo de Troya" potencia la pérdida de peso en ratones

Un medicamento híbrido que utiliza la vía GLP-1/GIP mejora la pérdida de peso y el control glucémico en ratones con obesidad inducida por dieta.

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Nuevo fármaco "caballo de Troya" potencia la pérdida de peso en ratones
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Investigadores del Helmholtz Munich han desarrollado un nuevo fármaco para la pérdida de peso que introduce un compuesto metabólico adicional directamente en las células mediante la vía de señalización GLP-1/GIP, logrando resultados destacados en ratones.

El equipo, dirigido por el profesor Timo D. Müller, experto en metabolismo, creó una molécula híbrida que funciona como una "etiqueta con carga", utilizando los receptores GLP-1 y GIP como puerta de entrada a las células para entregar un compuesto metabólico adicional de forma específica.

Innovación en terapias basadas en incretinas

Las terapias actuales que imitan las señales naturales de saciedad y regulación del azúcar en sangre, basadas en incretinas GLP-1 y GIP, han transformado el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2. Sin embargo, la búsqueda de mejorar su eficacia continúa.

Una estrategia consiste en añadir fármacos que aumenten la sensibilidad a la insulina, facilitando la captación de glucosa en los tejidos. El problema es que muchos de estos compuestos actúan de manera sistémica, lo que puede provocar efectos secundarios no deseados.

Molécula híbrida que transporta el fármaco a las células

Para superar esta limitación, los científicos diseñaron una molécula híbrida que combina un compuesto incretínico con lanifibranor, un agonista pan-PPAR. La parte incretínica se une a los receptores GLP-1 o GIP en la superficie celular, permitiendo la entrada de la molécula completa.

Una vez dentro, el componente lanifibranor activa los receptores PPAR, que regulan el metabolismo de grasas y azúcares a nivel genético. Este enfoque busca concentrar los efectos metabólicos adicionales exclusivamente en las células que expresan GLP-1R y GIPR, evitando la exposición generalizada.

Acción simultánea en cinco vías metabólicas

La molécula actúa sobre cinco objetivos farmacológicos: activa dos receptores en la superficie celular (GLP-1R y GIPR) y tres receptores PPAR dentro del núcleo celular. Müller compara este mecanismo con un "caballo de Troya", donde la parte incretínica abre la puerta y el "cargamento" se activa solo en el interior.

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Una ventaja destacada es que el segundo componente se administra en dosis mucho menores, ya que viaja junto con el compuesto incretínico y no de forma sistémica independiente, lo que podría reducir los efectos secundarios.

Resultados en ratones con obesidad inducida

En experimentos con ratones obesos por dieta, la terapia híbrida disminuyó el consumo de alimentos y provocó una mayor pérdida de peso en comparación con un coagonista GLP-1/GIP sin carga adicional. Según la doctora Daniela Liskiewicz, líder de grupo en IDO y coautora principal, en algunas comparaciones el efecto superó incluso al de un fármaco basado únicamente en GLP-1.

Estos resultados sugieren que la combinación no solo suma mecanismos, sino que potencia la actividad de las incretinas en sí, al menos en modelos animales.

Mejoras metabólicas y efectos secundarios

Además de la reducción de peso, el tratamiento mejoró el control glucémico y mostró indicios de una función insulinérgica más eficiente, facilitando el traslado de glucosa desde la sangre a los tejidos y disminuyendo la liberación hepática de glucosa.

Los efectos secundarios gastrointestinales observados fueron comparables a los de las terapias incretínicas existentes. No se detectaron signos de retención de líquidos ni anemia, dos preocupaciones asociadas al componente adicional del fármaco.

Perspectivas y limitaciones para humanos

Los datos en ratones también indicaron posibles beneficios para la salud cardiovascular y hepática. Sin embargo, los autores subrayan que se trata de un estudio preclínico y que no está claro si estos resultados se replicarán en humanos, dado que el receptor GIP funciona de manera diferente en ratones y personas.

El profesor Müller señala que ahora el reto es optimizar este enfoque para humanos y avanzar hacia ensayos clínicos, lo cual requerirá colaboración con socios industriales.

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