Tecnología y ciencia
El cometa visitante 3I/Atlas presenta una composición química y una antigüedad que difieren de cualquier objeto conocido en nuestro sistema solar.

Científicos astronómicos han dado a conocer nuevos detalles sobre un cometa que proviene de un sistema lejano, cuyo material presenta una composición radicalmente distinta a la de cualquier cuerpo conocido dentro del sistema solar.
Este cometa, identificado como 3I/Atlas, no es simplemente un visitante pasajero, sino un fragmento físico originario de otro sistema planetario que ha llegado a la Tierra a través de corrientes galácticas, convirtiéndolo en un valioso objeto de estudio científico.
El cometa 3I/Atlas es reconocido como el tercer objeto interestelar detectado hasta ahora, después de "Oumuamua" y "Borisov". Fue observado hace aproximadamente un año mientras seguía una trayectoria que atravesó el sistema solar interior y se dirigía hacia el exterior.
Una particularidad de este cometa es la presencia de hielo que se sublima directamente de sólido a gas bajo la influencia del calor solar, generando una brillante coma y una cola luminosa, fenómeno conocido como la "coma".
Más allá de su aspecto visual, la coma contiene información valiosa, ya que cada molécula emite una firma espectral única en la luz que llega a la Tierra, lo que permite a los astrónomos identificar con precisión los compuestos químicos presentes.
Mediante técnicas de espectroscopía, tres estudios recientes revelaron una mezcla química singular en 3I/Atlas, que incluye agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano, cianuros, sulfuros e incluso átomos libres de hierro y níquel. Aunque estos componentes son comunes en cometas, la proporción relativa es inusual: presenta altos niveles de dióxido de carbono y bajos de amoníaco, características que lo distinguen como un cuerpo extraño sin paralelo en nuestro sistema solar.
El hallazgo más sorprendente provino del análisis isotópico. Utilizando el telescopio espacial James Webb, un equipo de científicos determinó la proporción de deuterio (una forma pesada de hidrógeno) respecto al hidrógeno común en el agua del cometa, encontrando un valor cercano al 1%, significativamente superior a cualquier cometa conocido en el sistema solar.
Estas elevadas cantidades de deuterio solo se encuentran en ambientes extremadamente fríos, con temperaturas inferiores a -243 grados Celsius, condiciones que prevalecían en los discos protoplanetarios formados alrededor de estrellas en los albores del universo.
Además, un estudio publicado en la revista Nature examinó la proporción isotópica del carbono ¹²C a ¹³C, considerada una "reloj cósmica". En las primeras etapas del universo, la primera generación de estrellas produjo carbono con una alta proporción de ¹²C/¹³C, pero esta relación disminuyó gradualmente a lo largo de miles de millones de años debido a los ciclos de formación y muerte estelar. El elevado nivel de esta proporción en 3I/Atlas sugiere que se formó muy temprano en la historia de la Vía Láctea, aproximadamente hace 12 mil millones de años.
Este dato coincide con estudios anteriores que estimaban su edad en unos 7 mil millones de años basándose en su velocidad, lo que confirma que la antigüedad del cometa está respaldada por múltiples evidencias independientes.
Los resultados ubican a 3I/Atlas en un marco cósmico notable, indicando que se originó cuando el universo tenía solo una fracción de su edad actual y la Vía Láctea aún se encontraba en proceso de formación, caracterizada por violentas colisiones y fusiones con otras galaxias.
Si la estrella alrededor de la cual se formó el cometa tenía una masa similar a la del Sol, es probable que haya dejado de existir hace mucho tiempo, mientras que el cometa continuó su viaje por el espacio hasta llegar a nuestro sistema.
Aunque el firmamento nocturno parece inmutable, este descubrimiento subraya que el universo está en constante evolución a lo largo de miles de millones de años.
Líbano
Mundo
Mundo
Líbano