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Un estudio publicado en JAMA demuestra que la nicotinamida ribósido carece de beneficio clínico frente al placebo en la enfermedad de Parkinson temprana.

La nicotinamida ribósido (NR), un compuesto diseñado para elevar los niveles celulares de adenina dinucleótido de nicotinamida (NAD), no ofrece ventajas terapéuticas en la fase inicial del Parkinson. Así lo concluye un amplio ensayo clínico con 410 participantes, cuyos resultados han sido publicados en la revista JAMA y revisados por la Universidad de Bergen el 8 de octubre de 2026.
El proyecto NOPARK, dirigido por el profesor Charalampos Tzoulis del Hospital Universitario Haukeland y la Universidad de Bergen, distribuyó aleatoriamente a los sujetos entre 11 centros noruegos para recibir NR o placebo durante un año. El diseño doble ciego impidió que tanto pacientes como equipos conocieran la asignación de tratamiento.
La gravedad de la patología se evaluó mediante la escala MDS-UPDRS, donde puntuaciones más altas reflejan síntomas más intensos. Tras 52 semanas, el grupo tratado con NR experimentó un deterioro medio de 2,45 puntos, mientras que el brazo placebo permaneció prácticamente estable. La diferencia ajustada fue de 2,72 puntos favorable al placebo.
Aunque la discrepancia alcanzó significancia estadística, su magnitud resultó modesta y inferior al umbral considerado clínicamente relevante. Los hallazgos indican que el NR no aportó beneficio alguno, mostrando desenlaces ligeramente peores que el placebo en promedio.
Las imágenes cerebrales no revelaron evidencia de que el NR ralentizara ni acelerara las alteraciones en el sistema dopaminérgico. La incidencia global de efectos adversos fue similar en ambos grupos. Tzoulis señaló que, pese a una sólida justificación biológica y estudios previos alentadores, el aumento claro del metabolismo de NAD no se tradujo en mejoría clínica.
El NAD es crucial para el metabolismo energético celular, la reparación del ADN y la regulación inflamatoria. Estudios preclínicos y ensayos pequeños sugerían que elevar sus niveles podría proteger las neuronas afectadas. El NOPARK buscó validar esta hipótesis en una Fase 3 rigurosa, administrando 500 mg de NR dos veces al día.
Los investigadores desaconsejan el uso de NR u otros suplementos potenciadores de NAD fuera de estudios controlados para pacientes con Parkinson. No obstante, estos datos no descartan beneficios potenciales en otras enfermedades, cuyas respuestas deben evaluarse individualmente en ensayos adecuados.
Tzoulis expresó profunda gratitud hacia los participantes y sus familias por su confianza y compromiso, destacando que su contribución resolvió una cuestión médica importante y orientará futuras investigaciones. También agradeció la dedicación de los colegas en los 11 centros nacionales.
El equipo analizará ahora los datos para comprender mejor los mecanismos biológicos subyacentes y explorar si ciertos grupos de pacientes respondieron de manera distinta. Estos análisis podrían guiar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.



