Tecnología y ciencia
El laboratorio de la Fuerza Aérea de EE. UU. presentó Flyer, un superordenador de 20 millones de dólares que acelera investigaciones militares complejas.

El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (AFRL) ha presentado un superordenador valorado en 20 millones de dólares, diseñado para abordar algunos de los retos computacionales más exigentes del ámbito militar, incluyendo la investigación en armas hipersónicas, el desarrollo de inteligencia artificial y el diseño de aeronaves de próxima generación.
Denominado Flyer, este sistema fue recientemente puesto en funcionamiento en la Base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson, ubicada en Ohio. Según responsables del AFRL, Flyer es capaz de resolver en un solo día problemas que a un ordenador portátil promedio le tomarían aproximadamente 500 años completar.
El lanzamiento de Flyer fue inicialmente informado por medios locales como Springfield News-Sun y WHIO-TV. Este superordenador está concebido para respaldar simulaciones a gran escala que serían inviables, excesivamente costosas o directamente imposibles de realizar en condiciones reales.
El sistema cuenta con cerca de 186,000 núcleos de procesamiento, 800 terabytes de memoria RAM y 18 petabytes de almacenamiento. Funcionarios del AFRL indicaron que para igualar solo su capacidad de memoria se requerirían aproximadamente dos millones de ordenadores portátiles.
Aunque estas especificaciones son destacables, el verdadero valor del sistema radica en las capacidades que ofrece. Los investigadores militares dependen cada vez más de la ingeniería digital, la dinámica de fluidos computacional, el entrenamiento de inteligencia artificial y los entornos de prueba virtual para evaluar nuevas tecnologías antes de construir prototipos físicos. Esto permite simular múltiples diseños de aeronaves y realizar iteraciones rápidas sin necesidad de costosas pruebas de vuelo.
El AFRL ha señalado previamente que el desarrollo de vehículos hipersónicos es un área en la que los superordenadores aportan una ventaja significativa, dado que probar vehículos que viajan a velocidades múltiples del sonido resulta complicado y costoso en condiciones reales, haciendo esenciales las simulaciones avanzadas.
El incremento en la importancia de los superordenadores está directamente vinculado a la forma en que las fuerzas armadas desarrollan nuevas tecnologías. Los programas de defensa modernos generan enormes volúmenes de datos provenientes de sensores, sistemas de armas, aeronaves, satélites y plataformas autónomas. Procesar esta información requiere infraestructuras computacionales capaces de realizar trillones y hasta cuatrillones de cálculos por segundo.
Funcionarios del AFRL han destacado en varias ocasiones que la modelización y simulación constituyen uno de los principales usos de sus recursos supercomputacionales, lo que permite realizar análisis de alta fidelidad y reducir considerablemente los tiempos de desarrollo. Sistemas anteriores del AFRL han logrado acortar proyectos de simulación de meses a semanas, facilitando estudios más detallados de problemas de ingeniería complejos.
Además, el laboratorio ha subrayado el papel de la computación de alto rendimiento en el desarrollo de inteligencia artificial, donde mayores recursos permiten entrenar modelos más sofisticados y ejecutar experimentos a mayor escala.
Flyer se suma a una creciente flota de superordenadores gestionados por el AFRL y el Departamento de Defensa. El laboratorio había anunciado que Flyer y su contraparte clasificada, Raven, proporcionarían aproximadamente 14 petaflops de capacidad computacional. Un petaflop equivale a un cuatrillón de cálculos por segundo, situando a estos sistemas entre los más potentes en investigación militar en Estados Unidos.
A medida que el desarrollo en defensa se digitaliza, sistemas como Flyer se convierten en infraestructuras críticas. Aunque es probable que este superordenador permanezca en la Base Wright-Patterson, las tecnologías que contribuya a diseñar, desde aeronaves y sistemas autónomos hasta armas avanzadas y modelos de inteligencia artificial, podrían influir en las capacidades militares durante décadas.
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