Tecnología y ciencia
Un estudio publicado en Science revela que modelos de inteligencia artificial Evo 1 y Evo 2 diseñaron 700.000 secuencias virales potenciales contra bacterias, de las cuales 16 produjeron virus funcionales tras su síntesis y prueba en Escherichia coli.

Investigadores del Instituto Arc en Palo Alto y de la Universidad de Stanford emplearon modelos de inteligencia artificial denominados Evo 1 y Evo 2 para concebir virus capaces de infectar bacterias y replicarse dentro de ellas. El trabajo, publicado en la revista Science y citado por The New York Times, marca un avance en biotecnología con implicaciones tanto terapéuticas como de seguridad biológica.
Los modelos Evo no fueron entrenados con textos ni páginas web, sino con secuencias genéticas. Tras procesar billones de nucleótidos —las unidades básicas del ADN—, aprendieron patrones y estructuras propias del código genético. En la fase experimental, se les expuso adicionalmente a aproximadamente 15.000 virus pertenecientes a la misma familia que el Phi X-174, un virus pequeño específico de Escherichia coli. Durante todo el proceso, los científicos impusieron restricciones explícitas: los modelos debían descartar cualquier secuencia capaz de infectar humanos, animales, plantas o hongos.
El modelo Evo generó cerca de 700.000 secuencias virales teóricamente viables. De ese total, los investigadores seleccionaron 285 candidatos considerados más prometedores para su síntesis física. Tras construir el ADN correspondiente y introducirlo en cultivos bacterianos, 16 de esos diseños dieron lugar a virus funcionales. Estos agentes demostraron ser al menos tan viables como el Phi X-174, y algunos exhibieron tasas de replicación superiores.
La técnica abre perspectivas para el desarrollo de nuevas terapias génicas, una comprensión más profunda del funcionamiento de los genomas y herramientas más eficaces contra bacterias patógenas. Sin embargo, la misma capacidad plantea serias preocupaciones sobre seguridad biológica. A medida que los modelos de inteligencia artificial evolucionan, su potencial para diseñar organismos biológicos con características peligrosas aumenta. Esta habilidad podría convertirse, en manos inadecuadas, en una amenaza más grave que los sistemas actuales de análisis de riesgos biológicos.
El experimento ilustra una paradoja creciente: la tecnología en sí no es intrínsecamente dañina, pero su aplicación puede generar beneficios extraordinarios o riesgos sin precedentes. Los autores adoptaron medidas preventivas claras, como limitar los diseños a virus bacterianos y excluir explícitamente secuencias con potencial zoonótico u otras capacidades de infección cruzada. No obstante, persiste la incógnita sobre si los marcos regulatorios y los sistemas de contención biológica lograrán seguir el ritmo acelerado del avance en inteligencia artificial. Si bien el diseño viral asistido por IA representa un paso clave hacia innovaciones terapéuticas y biológicas, también exige la implementación inmediata de controles rigurosos para evitar que dicha capacidad pase de ser un instrumento científico a un medio para generar amenazas biológicas.



