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Cultura y sociedad

Alimentos nocturnos vinculados a pesadillas y trastornos del sueño

Una investigación con 1.082 estudiantes halló que el consumo nocturno de lácteos y dulces se asoció con más pesadillas, especialmente entre quienes tienen intolerancia a la lactosa, aunque no se establece causalidad directa.

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Alimentos nocturnos vinculados a pesadillas y trastornos del sueño
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Una investigación reciente identificó una relación entre ciertos alimentos consumidos en horario nocturno y una peor calidad del sueño, así como un aumento en la frecuencia de sueños perturbadores y pesadillas. Este efecto resultó particularmente notable entre los participantes con intolerancia a la lactosa.

Detalles metodológicos y perfil de los participantes

El estudio incluyó a 1.082 estudiantes cuya edad media fue de 20 años. Todos respondieron cuestionarios estructurados sobre su calidad del sueño, la presencia de trastornos del sueño y episodios de pesadillas. Además, informaron sobre sus hábitos alimenticios, posibles intolerancias alimentarias y percepciones subjetivas acerca del impacto de distintos alimentos en su descanso y en sus sueños.

Impacto percibido de la alimentación nocturna

Más del 40 % de los encuestados declaró que ingerir una merienda tardía o ciertos alimentos afectaba su sueño, ya sea de forma positiva o negativa. Un 20 % señaló que frutas, infusiones herbales y verduras favorecían un mejor descanso. En contraste, el 24,7 % indicó que dulces, productos lácteos y comidas picantes empeoraban su sueño.

Alimentos asociados a sueños perturbadores

Cuando los investigadores analizaron específicamente los episodios de sueños molestos ocurridos tras la ingesta nocturna, observaron que los productos lácteos y los dulces fueron los alimentos más frecuentemente consumidos por los participantes antes de dormir.

Intolerancia a la lactosa como factor amplificador

La asociación se intensificó entre quienes presentaban intolerancia a la lactosa. Estos participantes reportaron con mayor frecuencia efectos negativos del consumo nocturno de alimentos sobre su sueño. Entre quienes afirmaron que la comida alteraba adversamente su descanso, el 29,6 % tenía intolerancia a la lactosa; esta proporción descendió al 19,5 % entre quienes no notaron ningún efecto.

Hipótesis fisiológica y rol de los síntomas digestivos

Los autores proponen que los síntomas gastrointestinales podrían explicar parcialmente este vínculo. Dolores abdominales y trastornos digestivos que emergen durante la noche pueden interrumpir el sueño y potencialmente generar sueños más vívidos o inquietantes. El doctor Tore Nielsen, de la Universidad de Montreal y autor principal del estudio, destacó que las personas con intolerancia a la lactosa y síntomas digestivos severos experimentan pesadillas más intensas, y subrayó que las sensaciones físicas pueden influir directamente en el contenido onírico.

Otros hallazgos relevantes

El estudio también reveló que ingerir meriendas tardías, independientemente del tipo de alimento, se asoció con un incremento tanto en la cantidad como en la intensidad de los sueños y las pesadillas. Por otro lado, quienes rara vez comían antes de dormir recordaban sus sueños con mayor frecuencia que aquellos que lo hacían habitualmente en horario nocturno.

Convergencia con evidencia previa

Estos resultados coinciden con trabajos anteriores que vincularon trastornos gastrointestinales con alteraciones del sueño. Una investigación publicada en 2019, con 2.752 participantes, encontró asociaciones entre trastornos del sueño y enfermedades digestivas como la enfermedad por reflujo gastroesofágico y el síndrome del intestino irritable. Otros estudios apuntan a que el reflujo gastroesofágico nocturno puede interferir con el sueño debido a una menor eficiencia en la eliminación del ácido gástrico del esófago durante el descanso.

Límites y próximos pasos de la investigación

Los investigadores enfatizan que el estudio no demuestra que los productos lácteos ni los dulces causen directamente las pesadillas, ni implica que toda la población deba evitarlos antes de dormir. Nielsen subrayó la necesidad de estudios posteriores con muestras más diversas en términos de edad, contexto socioeconómico y patrones dietéticos para evaluar la generalización de estos hallazgos. Asimismo, los autores planean desarrollar una investigación adicional que compare explícitamente el consumo de productos lácteos con el de otros alimentos, con el fin de precisar mejor la relación entre dieta, pesadillas y trastornos del sueño.

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