Cultura y sociedad
Proyecto estadounidense y robot chino impulsan el mercado de los “deadbots”
Estados Unidos y China compiten en el emergente mercado de los “deadbots”, con un proyecto norteamericano que traslada el “ADN digital” a robots humanoides y un robot chino Ultra-Bionic capaz de imitar voces, expresiones y emociones de personas fallecidas.

Un nuevo frente tecnológico y económico se abre entre Estados Unidos y China: la industria del “claro digital”, donde las réplicas digitales y físicas de personas fallecidas ya no son ficción, sino productos comerciales en desarrollo acelerado. Ambos países apuestan por distintas vías para capitalizar la muerte mediante inteligencia artificial, con proyectos que convergen en tres mercados en rápido crecimiento: el del patrimonio digital, el de los asistentes sociales basados en IA y el de los robots humanoides.
El proyecto QAIAx4E HRR y el “ADN digital” humano
La organización estadounidense “Veterans First for America” lanzó un programa llamado “QAIAx4E HRR”, diseñado para preservar la identidad de una persona tras su fallecimiento mediante la transferencia de su “ácido nucleico digital” a robots humanoides. La iniciativa surgió a partir de una tecnología de inteligencia artificial originalmente desarrollada para brindar asistencia legal a veteranos de guerra, y ahora adaptada a ensayos clínicos propuestos en salud mental y conductual.
El modelo operativo contempla la creación de una red descentralizada de 300 “ciudades pequeñas”, ubicadas dentro de zonas federales y militares estadounidenses, así como en sedes internacionales seleccionadas. Esta infraestructura se sustenta en un “modelo de fuerza laboral híbrida”. Un componente central es la captura de la “huella digital”: una persona puede usar un traje equipado con 40 sensores táctiles que registran movimientos, respuestas fisiológicas, signos vitales y competencias profesionales. Estos datos alimentan un perfil digital que reproduce aspectos de su identidad, conocimientos y capacidades.
Una vez generado, ese perfil puede ser trasladado a robots humanoides o visualizado como representaciones tridimensionales interactivas. Familias y organizaciones pueden conservar estos archivos mediante fideicomisos o herencias legales, permitiendo que la figura fallecida continúe ejerciendo funciones como docente, profesional o interlocutor con generaciones futuras. La compañía ofrece dos planes de suscripción: uno válido por 100 años a 300.000 dólares y otro por 500 años a un millón de dólares. La fase de inscripción comenzará en octubre próximo.
El robot Ultra-Bionic UWorld U1 de Ubtech
Paralelamente, la empresa china Ubtech presentó el primer robot humanoide de alta fidelidad denominado “UWorld U1”, comercializado bajo la marca “Ultra-Bionic”. Está construido con piel de silicona, presenta un rostro realista con ojos que siguen al interlocutor y pestañas naturalistas. Su cuerpo completo incorpora 88 grados de libertad de movimiento y cuenta con una columna cervical biaxial biológicamente simulada, lo que le otorga una cinética cercana a la humana.
El sistema está impulsado por un modelo de lenguaje grande (LLM) “consciente de las emociones”, capaz de detectar “estados emocionales sutiles” y responder en fracciones de segundo, actuando como un compañero proactivo. Además, Ubtech trabaja en una tecnología que lanzará este año para reconstruir rostros en tres dimensiones y replicar identidades a partir de la huella vocal, integrando modelos interactivos basados en emociones y sistemas de memoria a largo plazo personalizados. El objetivo es generar réplicas robóticas de personas fallecidas o de familiares ausentes. El robot se fabrica con fines comerciales y se pondrá a la venta este año por 18.000 dólares estadounidenses.
Tres mercados en expansión acelerada
Los “deadbots” —robots y sistemas de IA que simulan a personas fallecidas— están vinculados directamente a tres segmentos económicos en crecimiento exponencial:
Primero, el “mercado del patrimonio digital”, cuyo valor alcanzó los 12.900 millones de dólares en 2024. Se prevé que suba a 17.200 millones en 2026 y a 30.800 millones para 2030, impulsado por el aumento de la conciencia sobre testamentos digitales, herencia de activos y protección de identidades en línea.
Segundo, el “mercado de los asistentes sociales basados en IA”, valorado en 36.800 millones de dólares en 2025, y proyectado para crecer a 48.000 millones en 2026 y alcanzar los 318.000 millones en 2033.
Tercero, el “mercado de los robots humanoides”, cuyo volumen podría llegar a cinco billones de dólares para 2050, según estimaciones de Morgan Stanley, con más de mil millones de unidades operativas en todo el planeta.
Stephanie Link, estratega principal de inversiones en la firma de gestión patrimonial “High Tower”, que administra activos por 353.000 millones de dólares, confirmó recientemente su entrada en esta industria. Destacó que el número de robots aumentará significativamente a largo plazo y anticipó un crecimiento sin precedentes en los próximos años.
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