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Sentirse sin motivación puede ser normal o un signo de depresión; aquí algunas estrategias para recuperar el ánimo y cuidar tu salud mental.

En ocasiones, todos experimentamos momentos en los que la motivación desaparece, aunque también puede ser un indicio de depresión. A continuación, se presentan algunas recomendaciones para cuando no tengas ganas de hacer nada.
Es habitual que en ciertos días te sientas cansado, irritable o sin interés en actividades que normalmente disfrutas. Estas sensaciones suelen ser pasajeras y pueden reflejar estrés o la necesidad de descansar tanto física como mentalmente.
El psiquiatra Tobias Dang, del Kaiser Permanente en Seattle, Washington, señala que “es completamente normal no tener motivación para realizar tareas mentalmente exigentes después de un día laboral intenso. De igual forma, es normal no sentir ganas de hacer trabajos físicos tras una jornada similar”. Explica que la mente y el cuerpo humano tienen una capacidad limitada para mantener el esfuerzo sin descanso.
Sin embargo, si la falta de interés persiste más de dos semanas y afecta actividades que antes disfrutabas, podría tratarse de un trastorno del estado de ánimo como la depresión, por lo que se recomienda consultar a un médico.
Cuando la motivación es baja, es importante hacer un chequeo personal para asegurarte de que has cubierto necesidades básicas como alimentarte, hidratarte, descansar y pasar tiempo al aire libre.
Según el Dr. Dang, la falta de motivación también puede deberse a sentirse molesto por alguna experiencia reciente, intentar evitar una tarea o interacción, o estar agotado o abrumado. Atender estas necesidades físicas y emocionales puede ayudarte a recuperar el interés y la energía.
Sentirse sin ganas puede ser un signo de estrés o agotamiento. Tomar un descanso enfocado en el autocuidado puede ser beneficioso. Considera tomarte un “día de salud mental” sin presiones de productividad, dedicándote a actividades que te reconforten y relajen.
Pequeñas acciones como ducharte, estirarte o beber un vaso de agua pueden mejorar tu estado de ánimo. Permítete descansar, disfrutar de una siesta o relajarte con un libro y una manta cómoda.
La autocompasión, que implica ser amable contigo mismo y reconocer que tus emociones forman parte de la experiencia humana, ofrece beneficios para la salud mental. Estudios indican que la autocompasión puede reducir el estrés, la depresión y la ansiedad, además de disminuir la angustia general.
Por ello, en esos días sin ganas, trátate con amabilidad, acepta cómo te sientes y date el espacio y tiempo que necesitas.
Salir a caminar combina el ejercicio físico con el contacto con la naturaleza, ambos asociados a beneficios para la salud mental. Investigaciones muestran que el ejercicio ayuda a prevenir y tratar síntomas depresivos, mientras que estar al aire libre se vincula con un mejor bienestar, estado de ánimo positivo y mayor felicidad.
Si te sientes desanimado, un paseo por el barrio o una caminata por un sendero cercano puede contribuir a mejorar tu estado.
Conversar con alguien también puede ser útil para salir de un estado de desánimo. Identifica personas de confianza con quienes puedas compartir lo que sientes, ya sea para recibir apoyo o motivación.
El Dr. Dang recomienda mantener algún tipo de conexión social, preferiblemente con familiares o amigos, para evitar el aislamiento y romper patrones de pensamientos negativos. Si no tienes ganas de socializar, simplemente estar en presencia de otras personas, como en una cafetería o saludando a un vecino, puede influir positivamente en tu ánimo.
Aunque no tengas energía para realizar tareas, puedes empezar a planificar actividades futuras. Visualizar proyectos o metas incrementa la motivación y la expectativa de disfrute. Por ejemplo, organizar un viaje o imaginar los pasos para lograr un objetivo puede generar entusiasmo.
Para superar la dificultad de iniciar, comienza con tareas pequeñas y manejables, como lavar los platos, hacer la cama, doblar ropa, responder un correo, agendar una cita, limpiar una superficie o pagar una factura. Estas acciones simples pueden ser el impulso para continuar.
Si decides detenerte tras completar una tarea, está bien; date permiso para avanzar a tu ritmo.
La escritura expresiva o terapia mediante el diario puede ayudar a manejar emociones difíciles. Estudios han demostrado que esta práctica reduce la frecuencia cardíaca, alivia síntomas de ansiedad y disminuye la depresión.
Dedicar tiempo a escribir sobre tus sentimientos puede facilitar la reflexión y el entendimiento de las causas de tu estado emocional.
Si las sugerencias anteriores no funcionan, es importante encontrar métodos que se adapten a tu situación y emociones. Algunas opciones incluyen listar pasos para alcanzar metas, escuchar música inspiradora, enfocarte en pensamientos positivos, leer o escuchar audiolibros, cocinar o pedir tu comida favorita, practicar respiración profunda o meditar.
El Dr. Dang también sugiere utilizar aplicaciones interactivas, pasar tiempo con mascotas, escuchar podcasts o salir a caminar para estimularte. Además, resalta la importancia del sueño adecuado y la actividad física como parte del autocuidado.
Si a pesar de estos esfuerzos persiste la apatía y afecta tu funcionamiento diario, es recomendable consultar a un profesional de la salud para evaluar si existe un problema más serio. Síntomas adicionales a considerar incluyen cambios en el estado de ánimo, pérdida de interés prolongada y dificultades para realizar actividades cotidianas.
El Dr. Dang aconseja buscar ayuda de alguien de confianza o de un especialista en salud mental, quienes pueden recomendar terapia, medicación, cambios en el estilo de vida o una combinación de tratamientos.
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