Cultura y sociedad
Un estudio de la Universidad de California revela que breves interacciones con caballos y burros alivian el estrés, la tristeza y la soledad en jóvenes.

Investigadores de la Universidad de California en Davis han determinado que apenas tres minutos de convivencia con un caballo o un burro pueden generar efectos positivos significativos en el estado emocional de los adolescentes. Los hallazgos sugieren que este breve contacto ayuda a disminuir sensaciones de tensión, tristeza y aislamiento social entre los participantes.
El estudio involucró a 61 adolescentes que interactuaron con cuatro animales específicos: dos potros llamados Olivia y Randy, y dos burritos denominados Mary y Memphis. La metodología dividió a los participantes en dos grupos para evaluar diferentes tipos de contacto físico durante ese corto periodo de tiempo.
Mientras la mitad de los sujetos acarició suavemente las espaldas de los equinos, la otra mitad realizó movimientos de rascado firme en sus cuellos. Esta última acción imita el comportamiento natural de cuidado mutuo que estos animales practican entre sí. Además, los jóvenes recibieron instrucción sobre cómo interpretar señales corporales básicas, como el movimiento labial, indicador de comodidad, o el alejamiento, que señala la necesidad de espacio personal.
Al finalizar la sesión, todos los reportes indicaron una reducción perceptible en los niveles de angustia, tristeza, soledad e inquietud. Los propios animales mostraron signos de disfrute durante el proceso; movieron los labios en el 75% de las sesiones de rascado de cuello y en el 48% de las interacciones basadas en caricias suaves.
Existe una correlación directa entre la atención a estas señales y el bienestar psicológico. Los adolescentes que percibieron el movimiento labial experimentaron una disminución más notable en la sensación de soledad. Por su parte, quienes notaron que el animal se alejaba registraron la mayor caída en los sentimientos de tristeza.
Rebecca Kalisi Rodriguez, profesora asociada en la institución académica, analizó la dinámica observada. Según la experta, los datos indican que una interacción beneficiosa no requiere que el animal mantenga una conexión continua con la persona. Otorgar libertad al equino para acercarse, permanecer o retirarse contribuye a que la experiencia resulte más auténtica y genuina para ambos.
Estos resultados adquieren relevancia ante la crisis global de salud mental juvenil. En Estados Unidos, el 40% de los estudiantes de secundaria confiesa sentir tristeza o desesperanza de forma constante. Asimismo, cerca del 20% de los jóvenes entre 12 y 17 años ha enfrentado problemas de bienestar psicológico, lo que posiciona a esta intervención breve como una herramienta potencialmente útil.



