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El gobierno francés anunció que el 70 % de los territorios nacionales están bajo restricciones al uso del agua debido a una sequía agravada por olas de calor recurrentes en los últimos tres meses.

El gobierno francés informó el lunes que aproximadamente el 70 % de los territorios del país operan bajo limitaciones al consumo de agua, como consecuencia de una sequía en intensificación provocada por múltiples olas de calor registradas durante los últimos tres meses. Convocó además una reunión de emergencia para el miércoles con el fin de abordar la crisis.
En un comunicado oficial, el Ministerio de la Transición Ecológica señaló que “Francia enfrenta una sequía severa y que los efectos del cambio climático siguen acentuando la presión sobre los recursos hídricos”. El texto reiteró que “alrededor del 70 % del territorio francés se encuentra sujeto a restricciones en el uso del agua”.
Hasta el 9 de agosto, 99 departamentos franceses fueron colocados en el nivel de vigilancia respecto al estado de los recursos hídricos. De ellos, 67 fueron calificados en situación de crisis —el nivel más alto de alerta— y 21 en situación de alerta reforzada.
En las zonas declaradas en situación de crisis, el uso del agua queda restringido exclusivamente a necesidades esenciales: salud pública, seguridad civil, abastecimiento de agua potable y saneamiento. En los niveles de alerta y alerta reforzada, se prohíbe o limita el riego de jardines y espacios verdes, el llenado de piscinas, el lavado de vehículos y el riego de cultivos.
El 27 de julio, la ministra de la Transición Ecológica, Monique Barbot, afirmó que “el suministro de agua potable soporta una fuerte presión en varias regiones, especialmente en 47 departamentos franceses”.
Barbot detalló asimismo que “cortes en el suministro de agua afectan a más de 30 000 personas distribuidas en 80 localidades”, lo que obligó a garantizar su abastecimiento “mediante cisternas o envases de agua embotellada”.
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