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Un programa ucraniano premia a pilotos de drones por eliminar soldados rusos, transformando el conflicto en una competición con puntos y premios.

En Ucrania, un sistema de recompensas ha transformado la guerra en una especie de videojuego, donde quienes logran eliminar a un mayor número de soldados rusos obtienen mayores beneficios.
En imágenes grabadas, un dron de ataque detecta a un soldado ruso en un campo del este de Ucrania y desciende rápidamente sobre él, aunque el soldado solo lo percibe cuando el aparato está a punto de alcanzarlo.
La cámara instalada en el dron, que transmite video al motor de control remoto, capta el momento de pánico del soldado, quien levanta las manos sobre su cabeza y comienza a correr antes de que la grabación se interrumpa. Posteriormente, aparece un segundo video desde un dron de vigilancia que muestra el cuerpo inmóvil del soldado tendido en el campo.
Desde el inicio del conflicto, ambos bandos han difundido rutinariamente videos de operaciones que funcionan como documentos visuales impactantes de la guerra. Sin embargo, los videos de drones no estaban destinados a redes sociales, sino al gobierno ucraniano, como parte de una competencia entre pilotos de drones en la línea del frente, con puntos y premios para quienes obtienen las mejores puntuaciones, configurando un juego de disparos que convierte la guerra en un videojuego, según el diario The Washington Post.
Las autoridades ucranianas afirman que el sistema de recompensas llamado "Ejército de Drones" o "ePoints" es único en el mundo.
Las unidades acumulan puntos por cada soldado ruso incapacitado o muerto, así como por cada arma, vehículo o equipo militar destruido. Estos puntos pueden canjearse en un mercado gubernamental en línea para adquirir más drones, con el fin de atacar a más fuerzas rusas.
Andriy Hrytseniuk, director ejecutivo de "Brave1", la agencia estatal que creó la competencia, explicó: “La filosofía del programa es simple. Cuanto más destruyas, más ganas”.
Los valores de puntos asignados a cada tipo de objetivo se mantienen en secreto. No obstante, el soldado ruso del caso mencionado pertenecía aparentemente a la infantería, lo que equivale a 12 puntos, según escribió Mikhailo Fedorov, actual ministro de Defensa, en redes sociales el año pasado.
El mes pasado, los drones ucranianos habrían incapacitado o matado a más de 35.200 soldados rusos, según funcionarios de defensa de Ucrania, aunque Rusia niega constantemente estas cifras sobre el campo de batalla.
Estos datos se atribuyen en parte a las tácticas de Moscú, que The Washington Post describe como una "picadora de carne", al enviar grandes cantidades de soldados a posiciones ucranianas con la esperanza de debilitarlas o aplastarlas.
Las bajas rusas suelen aumentar considerablemente en otoño e invierno, cuando disminuyen los refugios naturales disponibles para que los soldados se oculten. Al mismo tiempo, esta situación responde a una decisión de las autoridades ucranianas, que duplicaron los puntos otorgados por herir gravemente o matar a un soldado.
Hrytseniuk indicó: “Este cambio fue impuesto por el propio campo de batalla. Las fuerzas rusas comenzaron a retirar su equipo lo más lejos posible de la línea de contacto porque era destruido rápidamente por nuestros drones”.
Agregó que las tropas rusas optaron por tácticas de infiltración y el uso de pequeños grupos de infantería.
Según The Washington Post, esto también evidencia cómo los drones han modificado la naturaleza del conflicto.
Día tras día, Ucrania se posiciona como líder mundial en esta nueva modalidad de combate y aspira a intercambiar tecnología y visión estratégica a cambio de apoyo militar occidental y garantías de seguridad.
No obstante, analizar los informes ucranianos sobre pérdidas humanas resulta complicado, según Emil Kastehelmi, de Black Bird Group, una organización finlandesa especializada en análisis militar.
Esto se debe a que los reportes no diferencian entre soldados rusos heridos y muertos, y tampoco está claro si algunos de los heridos podrán regresar eventualmente al combate.
Kastehelmi añadió: “Aunque es difícil confirmar la magnitud de las bajas rusas, la tendencia va en la dirección correcta”.
Por su parte, Franz-Stefan Gady, analista del Centro de Seguridad de Estados Unidos en Viena, advirtió contra conclusiones apresuradas.
Comentó que las fuerzas rusas “no se están expandiendo significativamente”, pero tampoco “se están reduciendo de manera notable en este conflicto”.



