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Líbano

Sanciones estadounidenses y transferencias sospechosas: ¿Qué oculta el expediente de 'Banco Saderat Irán' en Líbano?

Un alto funcionario libanés confirma que la revocación de la licencia del Banco Saderat Irán responde a presiones de EE.UU. para desmantelar redes de financiación vinculadas a Hezbolá, mientras se investigan irregularidades financieras históricas.

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Sanciones estadounidenses y transferencias sospechosas: ¿Qué oculta el expediente de 'Banco Saderat Irán' en Líbano?
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Una fuente gubernamental reveló a "Al Jumhuriya" que «la decisión del Banco Central del Líbano de cancelar la licencia otorgada al banco «Saderat Irán» constituye un paso fundamental en el proceso de abordar los riesgos que amenazan al sector financiero libanés, especialmente aquellos relacionados con las redes de financiación iraníes y «Hezbolá», confirmando que se están estudiando medidas adicionales a nivel financiero y regulatorio, preparando el terreno para tomar decisiones adecuadas según los procedimientos legales, garantizando el logro de los objetivos requeridos sin provocar una escalada adicional dentro del Líbano».

La fuente aclaró que «la decisión se enmarca en el contexto de crecientes presiones estadounidenses sobre Beirut para tomar pasos prácticos frente a los canales de financiación vinculados a Irán y «Hezbolá». En este marco, la fuente señaló la reunión celebrada el mes pasado entre las administraciones libanesa y estadounidense, donde la parte estadounidense insistió en la necesidad de desmantelar las redes financieras iraníes y aquellas vinculadas al partido. La información indica que la parte estadounidense solicitó durante la reunión cerrar el banco «Saderat Irán» y retirar su licencia, lo cual fue confirmado posteriormente por la decisión del Banco Central del Líbano, con el objetivo de proteger al sector bancario libanés de los riesgos asociados a las sanciones.»

La fuente destacó que el tratamiento de este expediente no se limita a la decisión de retirar la licencia, sino que incluye completar las acciones regulatorias y legales necesarias para determinar el destino del banco, sus sucursales y activos, señalando que la Alta Comisión Bancaria, encargada de examinar las infracciones bancarias y supervisar la ejecución de las decisiones pertinentes, desempeña un papel esencial en esta etapa. Según informes, la decisión de retirar la licencia fue notificada oficialmente al banco y a la comisión, ante conversaciones sobre violaciones organizativas recurrentes, sin anunciar su naturaleza detalladamente ni cerrar definitivamente sus sucursales o perseguir a las instituciones ilegales vinculadas a él.

El expediente adquiere importancia adicional considerando el historial del banco y su actividad en el Líbano. El Banco Saderat ingresó al mercado libanés en 1962, estableciendo su sede principal en la zona de Al Juna en Beirut, junto con 5 sucursales en Ghobeiry, Baalbek, Fardan, Burj Hammoud y Sidón, con un número de empleados que oscila entre 55 y 70, y un capital que no supera el 1% del capital bancario total del Líbano. Cabe destacar que la Asociación de Bancos suspendió su membresía en 2014. La fuente considera que estos datos permiten abordar el expediente desde la perspectiva de proteger el sistema financiero y cumplir con las normas regulatorias, siendo necesario examinar minuciosamente las repercusiones legales y prácticas de cualquier paso posterior.

Las preocupaciones estadounidenses respecto al banco se basan en sanciones que datan de 2006, cuando el Departamento del Tesoro de EE.UU. lo acusó de facilitar transferencias iraníes por cientos de millones de dólares anuales hacia «Hezbolá» y otras entidades clasificadas como terroristas, destacando el movimiento «Hamás». En 2007, el departamento reveló que el banco transfirió, entre 2001 y 2006, 50 millones de dólares desde el Banco Central de Irán a través de su sucursal en Londres hacia su sucursal en Beirut, beneficiando a fachadas vinculadas a «Hezbolá». Asimismo, registros filtrados de la asociación «Al Qard Al Hasan» en 2020 mostraron 8 asientos contables relacionados con cuentas del banco, 4 en libras libanesas y 4 en dólares, con indicios de que estas cuentas y pagos pasaron a un marco ilegal tras las sanciones, incluyendo transferencias a una asociación afiliada a «Hezbolá» bajo el pretexto de financiar un hospital en un pueblo del sur, además de otras transferencias mediante empresarios vinculados al partido para financiar actividades comerciales ilícitas, así como el giro hacia operaciones de cambio de divisas y especulación con la libra libanesa en el mercado negro durante la crisis económica y financiera iniciada en 2019.

La fuente concluyó afirmando que el Estado avanza en el abordaje de las brechas que podrían ser explotadas por redes de financiación ilegal, pero los próximos pasos están sujetos a un estudio riguroso que respete los requisitos legales y evite cualquier impacto adicional en materia de seguridad o política.

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