Salud
Un estudio de Harvard relaciona ciertas cirugías mayores con un deterioro acelerado de la memoria y funciones cognitivas en personas mayores.

Investigadores de la Universidad de Harvard han encontrado que algunas cirugías mayores podrían asociarse con un empeoramiento acelerado de las capacidades mentales en adultos mayores, especialmente en la memoria y la atención.
Una investigación reciente reveló que someterse a una cirugía de reemplazo de cadera o a una intervención abdominal puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo, incluyendo pérdida de memoria, en ciertos pacientes.
En el estudio, se hizo un seguimiento de 560 personas en sus setenta años, sin signos de demencia al momento de la cirugía, durante un período de seis años. Durante este tiempo, se realizaron pruebas periódicas para evaluar la memoria y las funciones cognitivas.
Los resultados indicaron que aproximadamente una cuarta parte de los participantes no mostró cambios significativos en sus capacidades mentales tras la cirugía. Por otro lado, el 60% experimentó un leve descenso en el rendimiento cognitivo, mientras que el 15% sufrió un deterioro severo en el plazo de un mes después del procedimiento, que continuó agravándose progresivamente durante los años siguientes.
Los investigadores sugieren que el declive leve podría formar parte de los cambios naturales vinculados al envejecimiento, sin necesariamente ser una consecuencia directa de la cirugía.
En los casos donde se observó un deterioro rápido y severo, los pacientes presentaron mayor probabilidad de delirium postoperatorio, un estado de confusión y alteración del pensamiento que puede manifestarse en los días siguientes a la cirugía y que podría estar relacionado con un aumento del riesgo de deterioro cognitivo.
Algunos científicos consideran que el estrés quirúrgico y la inflamación asociada podrían afectar el cerebro, mientras que otros plantean que la cirugía podría revelar un deterioro cognitivo preexistente que no había sido detectado.
Las intervenciones estudiadas se distribuyeron entre cirugías ortopédicas, como reemplazo de rodilla y cadera (aproximadamente 80%), cirugías del sistema digestivo, incluyendo reparación de hernias y colecistectomía (alrededor del 10%), y cirugías vasculares mayores (6%).
Todas las operaciones fueron electivas, no urgentes, y los pacientes permanecieron en promedio tres días o más hospitalizados tras la cirugía.
Los investigadores identificaron tres señales que podrían asociarse con un deterioro cognitivo agudo tras la cirugía: la edad avanzada, un bajo rendimiento en pruebas cognitivas previas a la operación y la presencia de delirium postoperatorio, siendo este último el factor con mayor vínculo con el deterioro.
Los autores del estudio enfatizan que, al tratarse de una investigación observacional, no se puede establecer una relación causal directa entre la cirugía y el deterioro cognitivo, aunque sí se aportan indicios relevantes que merecen atención.
Esperan que estos hallazgos ayuden a médicos y pacientes a tomar decisiones más informadas, sopesando los beneficios de la cirugía frente a los posibles riesgos para las capacidades mentales.
La investigación fue publicada en la revista de la Sociedad Americana de Medicina Geriátrica.



