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El tipo de actividad durante el sedentarismo influye en el riesgo de demencia

Un estudio revela que la calidad del tiempo sentado, más que su duración, afecta el riesgo de desarrollar demencia.

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El tipo de actividad durante el sedentarismo influye en el riesgo de demencia
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Investigadores han advertido repetidamente que permanecer sentado durante largos periodos incrementa el riesgo de demencia, pero un estudio reciente indica que el tipo de actividad realizada mientras se está sentado podría ser más determinante que la duración del sedentarismo.

La investigación, publicada en marzo en la revista American Journal of Preventive Medicine, encontró que sustituir comportamientos sedentarios pasivos, como ver televisión, por actividades sedentarias activas mentalmente, como la lectura o el trabajo de oficina, está asociado a una reducción significativa del riesgo de demencia.

La diferencia entre ambos tipos de actividades radica en que las conductas activas mentalmente mantienen el cerebro ocupado durante el tiempo sentado, incluyendo la lectura, la resolución de crucigramas y el uso del ordenador. En contraste, las actividades pasivas comprenden ver televisión o desplazarse de manera pasiva por redes sociales, que requieren poco esfuerzo cognitivo.

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores suecos analizó datos de más de 20.000 adultos de entre 35 y 64 años, a quienes siguieron durante 19 años, desde 1997 hasta 2016.

Los participantes respondieron preguntas sobre sus hábitos de sedentarismo, actividad física y estilo de vida, mientras que el diagnóstico de demencia se estableció mediante registros de salud y defunciones en Suecia.

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Los resultados mostraron que quienes realizaban actividades cognitivamente activas durante el tiempo sentado tenían una probabilidad significativamente menor de desarrollar demencia en comparación con quienes adoptaban conductas sedentarias pasivas.

Aunque el estudio se realizó en Suecia, los autores sostienen que sus hallazgos pueden aplicarse a una población global más amplia y contribuir a guiar recomendaciones sanitarias y estrategias preventivas para reducir la incidencia de demencia.

El doctor Mats Hallgren, investigador principal del Instituto Karolinska de Suecia, explicó: "Aunque todos los tipos de sedentarismo implican un gasto energético similar, el nivel de actividad cerebral marca la diferencia. La manera en que utilizamos nuestro cerebro mientras estamos sentados parece ser un factor crucial para nuestras funciones cognitivas futuras y podría predecir el inicio de la demencia".

Hallgren añadió que el comportamiento sedentario es "un factor de riesgo común pero modificable para múltiples condiciones de salud, incluida la demencia. Nuestro estudio muestra que no todos los comportamientos sedentarios son iguales; algunos aumentan el riesgo, mientras que otros pueden ser protectores. Por eso es importante mantenernos activos física y mentalmente con la edad, especialmente durante el tiempo sentado".

Esta investigación se produce en un momento en que se intensifican los esfuerzos para comprender la demencia. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) proyectan que aproximadamente 14 millones de adultos estadounidenses padecerán la enfermedad de Alzheimer para 2060. Otros estudios recientes han vinculado la edad biológica con el riesgo de demencia y sugieren que un mayor consumo de carnes no procesadas podría proteger contra la demencia en personas mayores con ciertas variantes genéticas.

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