Salud
Una revisión actualizada de Cochrane con 80 ensayos aleatorios y 29.861 participantes concluye que los cigarrillos electrónicos con nicotina aumentan la tasa de abandono del tabaco en 4 personas adicionales por cada 100, frente a sustitutos de nicotina.

Una revisión sistemática actualizada de la organización científica Cochrane revela que los cigarrillos electrónicos que contienen nicotina pueden ayudar a más fumadores a dejar el tabaco que algunos métodos tradicionales de cesación. El análisis incluyó 80 ensayos clínicos aleatorios controlados, en los que participaron 29.861 personas, y agregó nueve estudios recientes al cuerpo previo de evidencia.
Los hallazgos ofrecen evidencia de alta certeza sobre la superioridad de los cigarrillos electrónicos con nicotina frente a los sustitutos de nicotina convencionales, como parches y chicles. Según los resultados, cuatro personas adicionales de cada cien logran dejar de fumar con estos dispositivos electrónicos, comparado con quienes usan alternativas farmacológicas sin humo. Asimismo, superan a los cigarrillos electrónicos sin nicotina: dos personas más de cada cien consiguen abandonar el hábito al usar versiones con nicotina.
La revisión también encontró tasas más altas de cesación cuando se compararon los cigarrillos electrónicos con la ausencia de intervención o con apoyo conductual —como consultas individuales o programas grupales—, pero los investigadores calificaron esa evidencia como de menor certeza, debido a posibles sesgos en algunos de los estudios analizados.
La doctora Jamie Hartmann-Boise, autora principal de la revisión e investigadora de la Universidad de Massachusetts en Amherst, señaló que los resultados respaldan sólidamente la menor toxicidad de los cigarrillos electrónicos con nicotina sometidos a regulación, en comparación con los cigarrillos convencionales. Destacó que la incorporación de nueve ensayos adicionales no modificó las conclusiones centrales del informe, y reafirmó que estos dispositivos constituyen una opción práctica y validada para quienes intentan dejar de fumar.
La revisión no identificó un aumento de daños graves asociados al uso de cigarrillos electrónicos con fines terapéuticos de cesación tabáquica. No obstante, los autores subrayaron la necesidad de estudios de seguimiento prolongado. Además, precisaron que sus hallazgos se refieren exclusivamente a productos regulados y con nicotina: los riesgos podrían diferir significativamente en dispositivos no autorizados o en aquellos que contienen otras sustancias, como el tetrahidrocannabinol (THC).
Hartmann-Boise advirtió expresamente sobre los peligros de los productos no regulados, citando problemas potenciales como inestabilidad de baterías y presencia de compuestos químicos nocivos. Recomendó a quienes consideren su uso para dejar de fumar optar únicamente por dispositivos evaluados y aprobados por las autoridades sanitarias de sus respectivos países.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud advierten que los cigarrillos electrónicos no son inocuos: exponen a los usuarios a la nicotina y a sustancias químicas potencialmente dañinas. Además, plantean preocupaciones específicas sobre su consumo entre niños y adolescentes, dada la posibilidad de desarrollar dependencia a la nicotina y de progresar hacia el consumo de productos de tabaco.
La doctora Nicola Lindson, investigadora principal de la revisión en la Universidad de Oxford, explicó que la dificultad inherente al abandono del tabaco justifica ofrecer múltiples opciones, ya que muchos fumadores requieren varios intentos antes de lograrlo. Aclaró que, aunque los cigarrillos electrónicos con nicotina no están exentos de riesgo, su daño es menor que el causado por el tabaco quemado —una comparación clave para quienes aún fuman.
Hartmann-Boise enfatizó que el cambio de cigarrillos convencionales a dispositivos electrónicos debe entenderse como una etapa transitoria hacia la deshabituación completa de la nicotina, no como un objetivo definitivo. Indicó que proporcionar una alternativa menos dañina puede ser beneficioso para quienes no han tenido éxito con otros métodos de cesación.
Los autores de la revisión recomiendan a quienes desean dejar de fumar acudir a servicios especializados de apoyo o consultar con profesionales de la salud para seleccionar la estrategia más adecuada, reiterando que el fin último sigue siendo la eliminación total del tabaco y la dependencia nicotínica.



