Salud
Especialistas advierten que el valor nutricional del yogur helado depende de sus ingredientes y aditivos, y puede no ser siempre una alternativa sana al helado.

El yogur helado ha vuelto a posicionarse entre los postres más demandados, pero expertos en nutrición alertan que su reputación como sustituto saludable del helado podría ser engañosa.
Según un informe publicado en "Daily Mail", el valor nutricional de este postre varía considerablemente según sus componentes y los complementos con los que se sirve.
Durante el último año, las tiendas de yogur helado han experimentado un notable aumento en su popularidad, impulsado por la creciente preferencia por alimentos ricos en proteínas y con menor contenido calórico, además de la difusión de sus recetas en redes sociales como opción para quienes buscan perder peso.
El nutricionista británico Rob Hobson, autor del libro "Every Bite Counts", explicó que esta imagen saludable puede desaparecer si al yogur helado se le añaden grandes cantidades de salsas de chocolate, mantequilla de galleta, caramelos o cereales azucarados, lo que convierte el postre en una comida alta en calorías, azúcares y grasas saturadas, acercándose así a los valores nutricionales del helado tradicional.
Hobson señaló que el yogur helado común suele tener menos calorías y grasas que el helado, y aporta proteínas y calcio debido a su base de yogur, especialmente si se elabora con yogur griego. Sin embargo, muchas marcas comerciales incorporan cantidades significativas de azúcares añadidos para mejorar el sabor, lo que reduce su beneficio para la salud.
Estos comentarios coinciden con estudios nutricionales que muestran que los consumidores tienden a consumir mayores cantidades de alimentos que consideran "saludables", lo que en muchas ocasiones compensa o incluso supera la diferencia calórica frente a opciones tradicionales.
Los expertos también advirtieron que numerosos tipos comerciales de yogur helado contienen estabilizantes, emulsionantes y mejoradores de textura para mantener su consistencia cremosa. Aunque estas sustancias están aprobadas por organismos reguladores, algunas investigaciones continúan evaluando el impacto del consumo excesivo de alimentos ultraprocesados en la salud intestinal y el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.
En cuanto a la salud digestiva, Hobson aclaró que el yogur helado no garantiza los mismos beneficios que el yogur fresco, ya que los procesos de fabricación, congelación y almacenamiento pueden reducir la cantidad de bacterias beneficiosas vivas, a menos que el producto indique explícitamente que contiene cultivos bacterianos vivos y activos.
Los especialistas recomiendan a quienes desean aprovechar las ventajas del yogur helado optar por productos con mayor contenido proteico y menor cantidad de azúcares añadidos, consumir porciones moderadas y preferir la adición de frutas frescas o frutos secos en lugar de salsas y dulces. Prepararlo en casa con yogur griego y frutas congeladas es una de las mejores alternativas para obtener un postre que combine sabor y valor nutricional.
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