Daily Beirut

Salud

La sustitución parcial de lácteos reduce el yodo en adolescentes

Un estudio de la Universidad de Surrey alerta que reemplazar un 20-35% de lácteos por alternativas vegetales eleva drásticamente la deficiencia de yodo.

··3 min de lectura
La sustitución parcial de lácteos reduce el yodo en adolescentes
Compartir

Reemplazar incluso una cantidad modesta de productos lácteos con alternativas basadas en plantas podría reducir significativamente la ingesta de nutrientes esenciales. Así lo revela una nueva investigación de la Universidad de Surrey, que demuestra cómo esta práctica afecta a micronutrición crítica.

Los investigadores determinaron que sustituir apenas entre el 20% y el 35% de los lácteos incrementó la prevalencia estimada de ingesta inadecuada de yodo en niñas adolescentes del 54% al 65%. En mujeres de entre 19 y 49 años, la cifra ascendió del 32% al 42%. El estudio también identificó descensos en la ingesta de calcio, riboflavina y vitamina B12.

Datos del primer análisis británico

Se trata del primer estudio de este tipo realizado en el Reino Unido. Equipos de la Universidad de Surrey y la Queen’s University Belfast analizaron datos dietéticos de más de 3.500 personas, con edades comprendidas entre los 18 meses y los 100 años. Utilizando la Encuesta Nacional de Dieta y Nutrición, modelaron el impacto de reemplazar leche, yogur y queso por alternativas vegetales comerciales sobre cuatro micronutrientes esenciales.

La doctora Katie Nicol, investigadora de la Universidad de Surrey y coautora, explicó que las recomendaciones dietéticas actuales priorizan la sostenibilidad ambiental mediante dietas basadas en plantas. Sin embargo, subrayó la necesidad de verificar si estos alimentos son equivalentes reales a los lácteos en cuanto a micronutrientes, especialmente para grupos vulnerables como niños pequeños y adolescentes femeninas, quienes tienen mayor riesgo de deficiencias que podrían afectar su salud general.

Riesgos críticos de la deficiencia de yodo

El yodo resultó ser el nutriente más afectado por la sustitución de lácteos. Al modelar un reemplazo total bajo los niveles actuales de fortificación, la prevalencia estimada de ingesta inadecuada alcanzó el 80% en niñas adolescentes y el 72% en niños adolescentes. Estas cifras reflejan insuficiencia dietética modelada, no deficiencias clínicas confirmadas.

Este mineral es fundamental para producir hormonas tiroideas, que regulan el metabolismo y apoyan el crecimiento y desarrollo cerebral. La doctora Sarah Bath, profesora asociada en Surrey y autora principal, señaló que el Reino Unido es particularmente vulnerable debido a la falta de políticas de fortificación, como la iodización universal de la sal presente en otros países. Además, advirtió que muchas personas desconocen que los lácteos son una fuente importante de yodo en el país y que las alternativas vegetales sin fortificar tienen un contenido muy bajo.

Fortificación como estrategia preventiva

Los hallazgos indican que la fortificación obligatoria de alternativas lácteas vegetales podría prevenir caídas en la ingesta de micronutrientes. No obstante, incluso con productos fortificados, se estima que el 59% de las niñas adolescentes aún tendrían una ingesta inadecuada de yodo. Añadir yodo al pan redujo esa figura al 37%, lo que sugiere que combinar ambas estrategias de fortificación sería más efectivo.

La doctora Nicol enfatizó que la política nutricional debe evolucionar junto con los objetivos ambientales, pero sin comprometer la salud pública. Consideró la fortificación de alimentos como una vía posible, aunque requiriendo acción gubernamental para implementarla.

Metodología de simulación dietética

La doctora Anne Nugent, de la Queen’s University Belfast, describió el proceso: primero identificaron todos los alimentos y recetas con productos lácteos (leche, queso, yogur) en la encuesta nacional. Luego ejecutaron escenarios de reemplazo sustituyendo los lácteos por peso igual de alternativas vegetales. Dado que la composición nutricional varía en el mercado, aplicaron condiciones para asegurar que cada alternativa identificada tuviera la misma probabilidad de selección. Finalmente, examinaron el impacto en la ingesta de nutrientes clave tras la reducción o eliminación de lácteos, evaluando si opciones de fortificación podían mitigar déficits sin causar excesos.

El trabajo, titulado "The impact of replacing dairy products with plant-based dairy alternatives on iodine and other micronutrients: a modelling study and evaluation of policy options to support population intake", fue publicado en The Lancet Planetary Health por Katie Nicol, Anne P Nugent, Jayne V Woodside, Kathryn H Hart y Sarah C Bath.

Añade Daily Beirut a tu feed de Google News y recibe lo último primero.
Compartir