Salud
La tahini, hecha de semillas de sésamo, es un alimento nutritivo rico en fibra, proteínas, vitaminas B y minerales esenciales para el cuerpo.

La tahini es ampliamente reconocida como un ingrediente fundamental en la cocina oriental, utilizado en la preparación de platos y aperitivos populares como el hummus y el mutabal de berenjena, además de formar parte en la elaboración de ciertos postres.
Esta pasta líquida, elaborada principalmente con semillas de sésamo tostadas y molidas, es un elemento básico en las despensas de cocinas a nivel mundial. Su valor nutricional es tan alto como su sabor, ya que conserva las propiedades de las semillas de sésamo, que aunque pequeñas, están llenas de fibra, contienen una cantidad sorprendente de proteínas y aportan vitaminas del grupo B junto con varios minerales necesarios para las funciones vitales del organismo.
Investigaciones han identificado una relación entre el consumo habitual de semillas de sésamo y la reducción de los niveles de colesterol en sangre.
La nutricionista Sophie Gastman explica que la tahini es un alimento sencillo pero rico en nutrientes, cuya verdadera fortaleza reside en su versatilidad culinaria, ya que resulta igualmente sabrosa en platos salados y dulces, y puede aportar un impulso significativo a la dieta diaria.
Una cucharada diaria de tahini puede incrementar la ingesta de fibra y proteínas, además de suministrar una dosis considerable de minerales esenciales como calcio, magnesio, cobre, hierro y zinc.
El proceso de molienda de las semillas para fabricar tahini facilita la absorción de estos minerales por parte del cuerpo, en comparación con el consumo de las semillas enteras.
Estos cinco minerales son vitales para el organismo, ya que son indispensables para sus funciones básicas y no pueden ser sintetizados internamente, por lo que deben obtenerse a través de la alimentación. El calcio fortalece huesos y dientes y apoya músculos y nervios; el magnesio contribuye a la producción de energía, al funcionamiento muscular y nervioso, al sueño y al control de la presión arterial y el azúcar en sangre. El cobre, requerido en pequeñas cantidades, interviene en la formación de glóbulos rojos y respalda el sistema inmunológico, los tejidos conectivos y los nervios. El hierro transporta oxígeno por todo el cuerpo y previene la fatiga y debilidad, mientras que el zinc sostiene el sistema inmunitario y es esencial para la cicatrización, la salud de la piel, la fertilidad, el sentido del gusto y el olfato, así como para la reparación celular.
Además, la tahini contiene vitaminas del grupo B, especialmente tiamina, que apoya la función nerviosa y ayuda a convertir los carbohidratos en energía, y niacina, que mantiene la salud de la piel, la digestión y el sistema nervioso.
También aporta ácido fólico, necesario para la producción de ADN y la formación de glóbulos rojos; riboflavina, que favorece la producción de energía y el metabolismo de las grasas; y vitamina B6, que desempeña un papel en el metabolismo de las proteínas y la inmunidad.
Es importante señalar que la tahini es alta en calorías y grasas, con aproximadamente 90 calorías y 8 gramos de grasa por cucharada. Sin embargo, la mayoría de estas grasas son saludables, consistentes en ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados, mientras que la cantidad de grasas saturadas perjudiciales es inferior a un gramo.
La tahini contiene compuestos naturales denominados esteroles vegetales, que impiden la absorción del colesterol durante la digestión, lo que reduce la cantidad de colesterol que llega al torrente sanguíneo y facilita su eliminación natural. También posee lignanos, que actúan como antioxidantes y afectan la manera en que el cuerpo maneja el colesterol. Estos compuestos en conjunto contribuyen a disminuir el colesterol LDL.
Algunos ensayos clínicos pequeños han señalado que consumir alrededor de 40 gramos diarios de tahini o semillas de sésamo puede reducir el colesterol "malo" entre un 9 y un 10 % en un periodo de cuatro a ocho semanas.
Especialistas en nutrición destacan que la mayoría de los posibles beneficios para la salud se obtienen con un consumo regular, por lo que recomiendan ingerir una cucharada diaria de tahini o semillas de sésamo en lugar de hacerlo de forma esporádica.
El ser humano conoce las semillas de sésamo desde hace siglos, siendo uno de los cultivos oleaginosos más antiguos. A lo largo de este tiempo, se han desarrollado numerosas formas de prepararlas y consumirlas. Existen dos tipos de tahini: clara y oscura. La clara se elabora con semillas peladas, lo que le confiere un sabor más suave y moderado, mientras que la oscura se obtiene de la semilla entera sin pelar, lo que le da un sabor ligeramente amargo y un contenido algo mayor de antioxidantes y calcio debido a la cáscara oscura.



