Tecnología y ciencia
Telescopio Roman de la NASA se lanzará el 30 de agosto de 2026 al punto L2
La NASA lanzará el telescopio espacial Nancy Grace Roman a bordo de un cohete SpaceX Falcon Heavy el 30 de agosto de 2026 desde Cabo Cañaveral, con destino al punto de Lagrange L2, donde operará tras tres meses de puesta en marcha.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) prepara el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman Space Telescope. La misión colocará un nuevo observatorio de alta precisión junto a los ya operativos Hubble y James Webb, utilizando como vehículo de lanzamiento un cohete SpaceX Falcon Heavy.
Detalles del lanzamiento y ventana inicial
El despegue está programado para el domingo 30 de agosto de 2026 a las 7:26 a. m. hora del este de Estados Unidos —11:26 a. m. hora de Greenwich— desde el complejo de lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida. El destino final será el punto de Lagrange L2, una región gravitacionalmente estable situada a aproximadamente un millón de millas (1,6 millones de kilómetros) de la Tierra, en el lado opuesto al Sol.
Condiciones meteorológicas y alternativas de lanzamiento
Durante una rueda de prensa celebrada el sábado 29 de agosto, los responsables de la misión confirmaron que los preparativos avanzan según lo previsto y que tanto la NASA como SpaceX han autorizado la continuación hacia el intento de lanzamiento. Sin embargo, el factor meteorológico sigue siendo el principal riesgo: según Justin McInroy, especialista en meteorología de la misión del Escuadrón 45 de la Fuerza Espacial estadounidense, la probabilidad de condiciones adecuadas para el lanzamiento es del 50 %. Los equipos monitorean especialmente la presencia de nubes cumulonimbos sobre el mar, cuya actividad podría generar lluvias o tormentas eléctricas incompatibles con los requisitos de seguridad del lanzamiento. En caso de retraso, las ventanas alternativas del lunes y martes ofrecen mejores perspectivas, con una probabilidad estimada del 70 % de condiciones favorables, tras el desplazamiento hacia el oeste del sistema meteorológico perturbador.
Por qué L2 es clave para la misión
Tras separarse del cohete, el telescopio Roman se dirigirá al punto L2. Su ubicación allí le permitirá mantener un campo de visión amplio y estable del cielo, evitando las limitaciones impuestas por la órbita terrestre baja, donde opera el telescopio Hubble. Jackie Townsend, directora del proyecto Roman, explicó que esta posición otorga al instrumento una capacidad de observación superior a la que podría alcanzar cualquier telescopio en órbita terrestre baja.
Capacidad operativa y objetivos científicos
Una vez instalado y calibrado en su órbita definitiva, Roman realizará levantamientos cósmicos extensos, capturando miles de imágenes diarias. Estos datos alimentarán investigaciones sobre materia oscura y energía oscura —dos de los mayores enigmas de la cosmología actual—, además de facilitar la detección y caracterización de exoplanetas. El telescopio podrá obtener imágenes directas de algunos planetas extrasolares que orbitan estrellas distantes, generando información nueva sobre la naturaleza de esos mundos y la diversidad de sistemas planetarios.
Dimensiones, comparaciones y potencial transformador
Nicki Fox, directora adjunta de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, describió el telescopio como de dimensiones excepcionales: su tamaño equivale aproximadamente al de un autobús turístico, y su masa se acerca a la de un dinosaurio Tyrannosaurus rex. Fox comparó las capacidades de los grandes telescopios espaciales indicando que Hubble y James Webb observan el universo como si lo hicieran a través de un pequeño orificio, mientras que Roman abrirá una ventana mucho más amplia. La agencia considera que los volúmenes masivos de datos que recopilará podrían contribuir a responder preguntas fundamentales, entre ellas si existen otros sistemas solares similares al nuestro y, en última instancia, si estamos solos en el universo.
Fase de puesta en marcha y primeras imágenes científicas
La misión científica no comenzará inmediatamente tras el lanzamiento. El telescopio requerirá unos tres meses para desplegar sus instrumentos, calibrar sus sensores y verificar el funcionamiento integral de sus sistemas, todo ello durante su traslado hacia su órbita operativa alrededor de L2. La NASA prevé publicar las primeras imágenes científicas del Roman a principios de 2027, dando inicio así a una fase de levantamientos astronómicos sin precedentes que podría producir una de las colecciones de datos más extensas de la historia de la astronomía.
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