Tecnología y ciencia
Científicos trabajan en tres vacunas para combatir la cepa "Bondebujio" del ébola, que ha causado más de 250 fallecimientos en África central.

Investigadores de todo el mundo están desarrollando tres vacunas nuevas para enfrentar una cepa poco común del virus del ébola conocida como "Bondebujio".
Las autoridades sanitarias han reportado más de mil casos sospechosos y más de 250 muertes, principalmente en la República Democrática del Congo, con casos adicionales detectados en Uganda, país vecino.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que las cifras reales podrían ser considerablemente mayores debido a las dificultades para el seguimiento y diagnóstico en las áreas afectadas.
Esta cepa ha generado preocupación especial entre los expertos, dado que la tasa de mortalidad alcanza aproximadamente el 50%. Actualmente no existe ninguna vacuna aprobada para combatirla, a diferencia de la cepa "Zaire", que cuenta con un inmunizador efectivo.
Los síntomas de la cepa Bondebujio son similares a los de otras variantes del ébola e incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, vómitos y diarrea, pudiendo evolucionar en algunos casos hacia hemorragias internas y fallo orgánico que pueden conducir a la muerte.
Los esfuerzos para desarrollar vacunas están encabezados por tres entidades principales: la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el SIDA, la Universidad de Oxford en Reino Unido y la empresa biotecnológica estadounidense Moderna, reconocida por su vacuna contra la COVID-19.
El doctor Mark Feinberg, presidente de la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el SIDA, advirtió que el brote actual "podría ser tan grave o incluso peor que el brote de ébola entre 2014 y 2016", y subrayó que crear una vacuna y establecer medidas preventivas es una prioridad máxima.
En la Universidad de Oxford trabajan en una vacuna que, según estiman, tardará entre dos y tres meses en iniciar ensayos clínicos en humanos, por lo que no estaría disponible para pacientes en al menos los próximos seis meses.
La Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el SIDA busca adaptar la vacuna existente para la cepa "Zaire" a la cepa "Bondebujio". Los ensayos en animales han mostrado niveles de protección cercanos al 100%, aunque la vacuna podría tardar cerca de nueve meses en entrar en ensayos clínicos.
Por su parte, Moderna utiliza la tecnología de ARN mensajero (mRNA), la misma empleada con éxito durante la pandemia de COVID-19, para acelerar el desarrollo de su vacuna contra esta cepa.
Las tres vacunas persiguen entrenar al sistema inmunitario para reconocer y atacar rápidamente el virus en caso de exposición, aunque cada proyecto utiliza mecanismos diferentes, lo que podría influir en los niveles de protección y en la cantidad de dosis necesarias.
Richard Hatchett, director ejecutivo de la Alianza para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI), destacó que "cada día que pasa marca una diferencia en la carrera contra esta enfermedad mortal", especialmente ante la rápida propagación del virus y la ausencia de vacunas autorizadas hasta ahora.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó su esperanza de que el desarrollo de una vacuna específica para la cepa Bondebujio contribuya a controlar el brote actual y mejore la preparación para futuras oleadas.
Simultáneamente, Médicos Sin Fronteras alertó que la situación es "extremadamente preocupante", señalando que el número de casos en las primeras semanas del brote es sin precedentes en comparación con episodios anteriores.
Expertos en salud pública consideran que el éxito de cualquiera de estas vacunas no solo reduciría las muertes y casos graves, sino que también podría ser un paso decisivo para limitar la propagación del virus y evitar que se convierta en una nueva crisis sanitaria global.



