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Una paciente de 31 años perdió la confianza en su terapeuta al descubrir que grababa sus sesiones con una herramienta de inteligencia artificial.

Las sesiones de terapia psicológica se basan en la confianza mutua entre paciente y terapeuta, ya que resulta difícil para cualquier persona ser sincera y compartir sus sentimientos si no se siente segura con quien está frente a ella. Por esta razón, Molly Quinn, de 31 años, se sintió profundamente impactada al descubrir que su terapeuta había comenzado a grabar sus conversaciones privadas utilizando una herramienta que emplea inteligencia artificial, según un informe de la emisora NPR.
Quinn explicó que se percató de esta situación durante una sesión cuando notó que su terapeuta ya no tomaba notas de la manera habitual y que un iPad estaba colocado frente a ella de forma inusual, de acuerdo con futurism.
Este hecho generó en Quinn múltiples dudas sobre cómo se procesaban sus palabras personales, dónde se almacenaban esos datos y si podrían ser usados en el futuro para entrenar sistemas de inteligencia artificial. Indicó que estas preguntas no suelen surgir cuando el terapeuta solo toma notas tradicionales, pero para ella se convirtieron en una preocupación creciente.
“Cuanto más lo pensaba, más me sentía mareada. Esta persona, en quien se supone que debo confiar y con quien comparto mis sentimientos más profundos, ignoró completamente algo que le dije: que no me sentía cómoda. Sentí una violación flagrante de mi privacidad”, afirmó Quinn. Aunque la terapeuta le ofreció dejar de usar la herramienta de inteligencia artificial, Quinn decidió terminar la relación terapéutica y buscar otro profesional, asegurando que la confianza entre ambas se había perdido por completo.
Al igual que en el ámbito médico, un número creciente de terapeutas en diferentes regiones ha empezado a utilizar herramientas de inteligencia artificial para tomar notas y redactar textos. Las empresas desarrolladoras de estas tecnologías promueven la idea de que alivian la carga administrativa y de papeleo, permitiendo dedicar más tiempo a los pacientes.
No obstante, la fiabilidad de estas herramientas sigue siendo objeto de debate. Aun dejando de lado el problema conocido de las “alucinaciones” que pueden filtrarse en los registros médicos, no está claro hasta qué punto los pacientes aceptan el uso de esta tecnología en la atención psicológica.
Según una encuesta realizada por YouGov y difundida por NPR, solo el 11% de los estadounidenses se muestra abierto al uso de inteligencia artificial en la atención de salud mental, mientras que apenas un 8% confía en esta tecnología. Por otro lado, el 40% expresó que no confía en absoluto en ella.
Marissa, terapeuta especializada en terapia de pareja en Nueva York, señaló que la presencia de inteligencia artificial durante la sesión cambia la naturaleza misma de la experiencia. Explicó que los pacientes son conscientes o sienten que hay un tercero escuchando, lo cual puede influir indirectamente en su disposición a revelar sus emociones y pensamientos.
Además, destacó que el almacenamiento electrónico de la información genera más dudas sobre la confianza y la seguridad, considerando que la tecnología actúa como un intermediario dentro de la relación terapéutica.
Por su parte, Tal Salman, director ejecutivo de “Perez”, una plataforma popular de grabación de voz con inteligencia artificial para terapeutas, afirmó que las grabaciones se eliminan inmediatamente y que los textos se guardan en servidores que cumplen con la ley HIPAA en Estados Unidos.
A pesar de estas garantías, Quinn sostiene que las empresas de inteligencia artificial aún deben ganarse la confianza de los pacientes, algo que considera no ha ocurrido. También manifestó su temor a que estas grabaciones puedan ser hackeadas en el futuro por ciberdelincuentes.
“Habrá violaciones, quizás no mañana ni la próxima semana, pero en unos años creo que las veremos, y no quiero que mis sesiones de terapia formen parte de eso”, concluyó.



