Varios
La compañía eléctrica francesa EDF detuvo tres reactores en la central nuclear de Gravelines tras la obstrucción de bombas de refrigeración por medusas, mientras un cuarto redujo su producción a la mitad.

En una interrupción inusual, tres reactores nucleares de la central de Gravelines, ubicada al norte de Francia cerca de Dunkerque, dejaron de operar el martes tras la acumulación masiva de medusas en los sistemas de bombeo de agua de mar. La causa no fue el calor extremo ni la sequía, factores que ya habían afectado previamente la generación eléctrica nacional, sino una invasión biológica que bloqueó las bombas encargadas del enfriamiento.
EDF, la compañía eléctrica francesa, confirmó el cese total de actividad en tres de los seis reactores de la planta. Un cuarto reactor redujo su producción a la mitad, mientras que un quinto continuó funcionando a plena capacidad. El sexto reactor ya estaba detenido con anterioridad, debido a mantenimiento programado.
Gravelines es una de las mayores centrales nucleares de Europa Occidental. Cuenta con seis unidades, cada una con una potencia nominal de 900 megavatios. Su ubicación costera, clave para el suministro de agua de refrigeración, también la expone a fenómenos naturales como este.
No es la primera vez que las medusas provocan una paralización en Gravelines: un incidente similar ocurrió el año pasado, cuando colonias de estos cnidarios obstruyeron los sistemas de bombeo y obligaron a una suspensión temporal de la operación. Casos comparables se han registrado en otras latitudes: en Suecia, una central nuclear cerró durante tres días en 2013 por acumulación de medusas; en Japón, un evento análogo en 1999 causó una caída significativa en la producción de una instalación.
Expertos vinculan el aumento de las poblaciones de medusas con múltiples factores ambientales documentados: sobrepesca, contaminación plástica y el calentamiento de las aguas marinas derivado del cambio climático. Estas condiciones favorecen su reproducción y proliferación.
EDF subrayó que la situación no representa riesgo alguno para la seguridad de las instalaciones, el personal ni el entorno natural. No obstante, el episodio pone de manifiesto un desafío poco convencional pero crecientemente relevante para las plantas costeras de energía, especialmente aquellas cuyos sistemas de refrigeración dependen directamente del flujo continuo de agua de mar.
Este incidente se produce en un contexto de presión sostenida sobre la generación nuclear francesa. Durante junio y julio, EDF ya había detenido varios reactores por altas temperaturas. Según cálculos de la agencia AFP, la producción nuclear nacional registró el domingo una caída del 15,6 % respecto a su nivel habitual.



