Cultura y sociedad
Cómo actuar con propósito ante la incertidumbre
Lizabeth Roemer y Josh Bartok proponen un enfoque en tres pasos —detectar, cultivar la curiosidad y elegir acciones alineadas con los valores— para responder a la incertidumbre sin contraerse, manteniendo el bienestar psicológico.

La incertidumbre forma parte inherente de la vida humana y se vincula directamente con desafíos en la salud mental, como la ansiedad y la depresión. No surge únicamente en contextos excepcionales, sino también en transiciones cotidianas: el inicio de un nuevo curso escolar, un cambio laboral, una mudanza, un nacimiento, una muerte o una ruptura. En la actualidad, además, factores sociopolíticos —como las consecuencias del cambio climático, convulsiones políticas de alto impacto, dificultades económicas y otras injusticias— amplían significativamente los ámbitos de incertidumbre percibida y real.
Ante esta condición, es natural experimentar miedo o angustia, así como una tendencia a retraerse o evitar lo desconocido. Muchas personas desarrollan hábitos de preocupación: anticipar escenarios, planificar excesivamente o buscar formas de neutralizar la amenaza mediante la especulación mental. Aunque planificar resulta útil en ciertos casos, cuando no existe un problema resoluble mediante esa estrategia, dicha conducta se convierte en un patrón repetitivo que intensifica la ansiedad y limita la libertad personal.
Detectar la presencia de la incertidumbre
El primer paso para transformar esta respuesta habitual consiste en reconocer los momentos en que la incertidumbre aparece. Observar cómo reaccionan cuerpo y mente permite identificar sus señales: una sensación de opresión abdominal, tensión en los hombros, aceleración mental con múltiples posibilidades hipotéticas o una inclinación a retirarse de ciertas situaciones. Nombrar ese estado con claridad —por ejemplo, “Ah, aquí está la incertidumbre, y surgen reacciones”— constituye un acto fundamental de conciencia que abre espacio para una nueva respuesta.
Sustituir la búsqueda de certeza por la curiosidad intencional
Una vez identificada la incertidumbre, es posible observar con mayor profundidad las reacciones automáticas que intentan eliminarla: evasión, rumiación o esfuerzos frenéticos por controlar lo impredecible. En lugar de seguir ese impulso, se invita a adoptar una postura curiosa frente al contexto presente. Cuando la mente afirma categóricamente “estoy en peligro”, cabe preguntarse si existen otras interpretaciones posibles. Al surgir una oleada de activación ansiosa, se propone notar su manifestación corporal sin juzgarla ni asumir que los pensamientos asociados son verdaderos. ¿Qué más se percibe más allá, detrás o junto a esa ansiedad? ¿Aparecen otros pensamientos o sensaciones? ¿Varía la intensidad de las sensaciones físicas con el paso del tiempo?
Cualquier acción que interrumpa el ciclo de contracción habitual fortalece la capacidad de florecer incluso sin saber qué vendrá después. Cambiar patrones requiere práctica constante y autocompasión por las respuestas humanas naturales.
Elegir acciones significativas sin esperar certeza
Frente a la incertidumbre, el impulso instintivo suele ser restringir, evitar o ejercer control. Sin embargo, es posible optar deliberadamente por actuar según lo que resulta importante: aquellas conductas que reflejan quién se quiere ser en este momento. Al notar que la preocupación o la contracción están presentes, se practica aflojar esa respuesta mediante la curiosidad y reconociendo que no saber es, en sí mismo, una respuesta válida y completa ante una realidad objetiva: no se sabe. Esa pausa consciente permite considerar cómo actuar desde ese lugar.
Aunque los eventos externos que generan temor e incertidumbre suelen escapar al control personal, sí se posee agencia sobre la propia respuesta. En cualquier instante, es posible dar un solo paso hacia la persona que se desea ser. Y eso puede hacerse incluso sintiendo ansiedad, incertidumbre o miedo. Las acciones guiadas por los valores no eliminan la incertidumbre ni suprimen la ansiedad, pero frecuentemente aportan sentido, propósito o satisfacción, lo que contribuye al bienestar y atenúa el impacto negativo de ambos fenómenos.
Josh Bartok es fotógrafo contemplativo, coach de vida y autor de dos libros infantiles.
Massazza, A., Kienzler, H., Al-Mitwalli, S., Tamimi, N., & Giacaman, R. (2023). The association between uncertainty and mental health: a scoping review of the quantitative literature. Journal of Mental Health, 32(2), 480–491. https://doi.org/10.1080/09638237.2021.2022620
Orsillo, S. M., & Roemer, L. (2016). Worry less, live more: The mindful way through anxiety workbook. The Guilford Press.
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