Cultura y sociedad
Narcisismo generacional: un “epidemia” que nunca existió, según
Un estudio de la Universidad de Viena con 550.000 participantes y datos de 1982 a 2023 concluye que no hay evidencia empírica de una epidemia de narcisismo en jóvenes, ni en Estados Unidos ni a escala global.

Un metaanálisis internacional publicado en 2025 por investigadores de la Universidad de Viena desmonta la idea de una “epidemia de narcisismo” entre las generaciones que alcanzaron la edad adulta en las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI. El estudio, que analizó 1.105 trabajos científicos con casi 550.000 participantes y más de 1.600 comparaciones, encontró apoyo prácticamente nulo para esa tesis a nivel mundial.
El origen del mito generacional
La noción de que los jóvenes de las generaciones denominadas “Generación Yo” eran excepcionalmente autorreferenciales, presuntuosos y egocéntricos se basaba en hallazgos limitados: principalmente datos obtenidos de una única herramienta, el Inventario de Personalidad Narcisista (NPI), y centrados casi exclusivamente en estudiantes universitarios estadounidenses. A pesar de su base empírica débil y de la ausencia de replicabilidad universal, la etiqueta se consolidó rápidamente en el imaginario colectivo, llevando a la estigmatización generalizada de colectivos enteros.
Método y alcance del nuevo análisis
Sandra Oberleiter y sus colaboradores aplicaron métodos estadísticamente rigurosos para revisar tendencias históricas del narcisismo. Su trabajo incluyó muestras internacionales —no solo estadounidenses— y utilizó el mismo instrumento original (el NPI) para garantizar comparabilidad directa con los estudios previos. Partiendo de una base inicial de cerca de 7.900 estudios, seleccionaron 1.105 que cumplían criterios estrictos de inclusión. Los datos se agruparon por región geográfica, sexo, edad y período temporal, distinguiendo entre años anteriores y posteriores a 2008.
Resultados: curvas planas y efectos triviales
La replicación de los hallazgos originales en muestras estadounidenses no arrojó patrones consistentes. Al integrar todos los factores en un análisis conjunto, los autores observaron cambios insignificantes en los puntajes de narcisismo a lo largo del tiempo. Como concluyen textualmente: “solo queda un apoyo muy limitado para una Epidemia de Narcisismo en las últimas décadas a escala global”. La división entre períodos pre- y post-2008 tampoco reveló diferencias significativas. Cualquier efecto detectado fue calificado por los investigadores como “trivial”.
¿Qué explica la caída del mito?
Los resultados sugieren que la supuesta epidemia era un artefacto metodológico derivado de la sobreextrapolación de datos provenientes de una población muy específica: estudiantes universitarios estadounidenses. No reflejaba una realidad generacional global. Además, el estudio identifica asociaciones negativas entre la edad y los puntajes de narcisismo en todas las muestras analizadas, especialmente en Estados Unidos y en regiones de Oceanía, incluidas el sudeste asiático y Australia. Esto indica que los niveles de narcisismo tienden a disminuir con la madurez, lo que podría explicar por qué los jóvenes universitarios —la principal fuente de los primeros datos— mostraban puntuaciones relativamente más altas: simplemente no habían atravesado aún etapas vitales que modulan esas características.
Implicaciones para la comprensión del narcisismo
El estudio reorienta la atención desde las comparaciones entre generaciones hacia los cambios individuales a lo largo del ciclo vital. Las cohortes definidas por año de nacimiento no comparten perfiles de personalidad homogéneos. En cambio, los propios individuos pueden experimentar modificaciones en su autorreferencialidad y autoabsorción conforme avanzan en la vida. También se plantean hipótesis alternativas: un aumento del voluntariado entre jóvenes adultos, una mayor prevalencia de ansiedad y depresión —que erosionan la autoestima elevada asociada al narcisismo— o el impacto de las comparaciones sociales en redes digitales, que podrían afectar negativamente la percepción de sí mismos.
En resumen, el análisis de la Universidad de Viena ofrece una oportunidad única para examinar críticamente una etiqueta generacional ampliamente difundida. Revela que la “epidemia de narcisismo” carece de sustento empírico sólido. El narcisismo sigue siendo un rasgo presente en la población, pero no ha experimentado un aumento masivo ni sistemático en las últimas décadas.
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