Cultura y sociedad
La metáfora de la “bolsa de bebé” para nombrar la ambivalencia materna
En un episodio del podcast australiano “Beyond the Bump”, las coanfitrionas Sophie Pearce y Jayde Couldwell, junto con la psicóloga Margo Lowy, exploraron la ambivalencia materna mediante la metáfora de una bolsa que contiene emociones contradictorias: frustración, ira, amor y tristeza.

El podcast australiano “Beyond the Bump”, conducido por las madres Sophie Pearce y Jayde Couldwell, dedicó un episodio reciente a la ambivalencia materna. La psicóloga Margo Lowy participó como invitada, compartiendo una conversación auténtica, curiosa y dinámica sobre las capas emocionales de la maternidad.
Qué significa la ambivalencia materna
La discusión giró en torno a la coexistencia simultánea de emociones opuestas en la experiencia cotidiana de ser madre. Una de las participantes expresó: “Las cosas difíciles suelen ir aparejadas con lo positivo”. Otra señaló: “Antes de tener hijos, nunca había experimentado algo que me hiciera sentir tan dividida”. Y una tercera añadió: “La razón por la que volvemos a tener más hijos es que, sí, hay partes duras, pero también hay belleza: es una danza delicada”. Lowy resumió: “Y eso es precisamente la ambivalencia: la capacidad de sostener dos verdades al mismo tiempo”.
La bolsa de bebé como metáfora central
Fue Jayde Couldwell quien introdujo una imagen memorable: la de la “bolsa de bebé”. Según su descripción, ser madre equivale a llevar esa bolsa consigo durante todo el día. A través de ella se ven claramente emociones contradictorias: frustración, ira, amor y tristeza. Cada día la bolsa está llena de esas vivencias. Al finalizar la jornada, al sentarse y “desempacarla”, se reconoce la necesidad de todo lo que contiene. Al día siguiente, se vuelve a llenar y a cargar. Pero, advirtió, no se trata de estigmatizar esos sentimientos, sino de usarlos.
Un equipo que sostiene y desafía
Lowy destacó la interacción entre Pearce y Couldwell como ejemplo vivo de lo que significa tener “alguien en tu equipo”: una persona que te apoya sin condición y, al mismo tiempo, te interpela con honestidad. Cuando Jayde desarrollaba su metáfora, Sophie la animaba diciendo: “Jayde, preciosa, sigue adelante” y “Dios mío, voy a llorar”. Eran palabras que confirmaban: “Me llegaste”. Hablaban un lenguaje común — firme y compasivo — propio de dos madres que se escuchan sin filtros.
Cómo transformar la ambivalencia
Jayde amplió su idea afirmando: “Usemos estos sentimientos para impulsarnos hacia algo más productivo”. Esa palabra — “impulsar” — fue calificada por Lowy como certera: expresa una fuerza orientada al futuro, con intención y movimiento. No se trata de resolver la ambivalencia, sino de dejar que actúe como motor para seguir presentes, día tras día.
Espacios seguros para hablar sin tabúes
El episodio subrayó la importancia de crear entornos donde las madres puedan desplegar sus emociones con transparencia. Las coanfitrionas reconocieron que, en generaciones anteriores, muchas madres no tuvieron permiso para verbalizar sus dudas ni sus contradicciones. Hoy, en cambio, se avanza hacia la normalización de esa complejidad. En su Instagram, Pearce y Couldwell plantean directamente: “¿Cómo es posible que nunca hayamos oído hablar de la ambivalencia materna?”. Ahora, sus seguidores sí la conocerán.
Lo que la bolsa contiene — y lo que permite
La metáfora no solo nombra lo que se lleva, sino lo que se hace con ello: aceptar lo que la bolsa cotidiana contiene, ser transparente sobre sus contenidos, involucrarse con la imagen porque llega — especialmente a madres jóvenes que cargan, literal y emocionalmente, con bolsas reales y simbólicas. También implica usar la tecnología para difundir estas ideas, garantizar espacios seguros para hablar y rodearse de un equipo que sostenga. Ellas lo resumieron con crudeza y exactitud: “Llevar una maldita bolsa entera de emociones”. Y aun así, seguir avanzando.
Últimas noticias

Desenredar la dependencia emocional: cómo identificar y superar la

La verdad parental que no se puede desoír

James y la progresión de la “enfermedad del mundo” en el pesimismo


