Salud
Una investigación clínica controlada reveló que una dosis baja de bisfenol A, dentro de los límites considerados seguros por la EPA estadounidense, disminuyó un 9 % la sensibilidad periférica a la insulina en 40 jóvenes sanos tras cinco días de exposición.

Una investigación clínica aleatorizada y controlada con placebo ha documentado que la exposición a dosis bajas de bisfenol A (BPA) —una sustancia química empleada desde los años sesenta en envases plásticos y revestimientos epoxi de latas— reduce la sensibilidad periférica a la insulina en personas jóvenes y sanas. El efecto se observó tras solo cinco días de administración, dentro de los umbrales actuales de seguridad establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
El estudio incluyó a 40 participantes, hombres y mujeres jóvenes en buen estado de salud, asignados al azar a dos grupos. Uno recibió una dosis diaria de BPA compatible con el nivel de referencia de la EPA: 0,05 miligramos por kilogramo de peso corporal. El otro grupo recibió un placebo. Todos mantuvieron idéntico régimen dietético durante el período experimental.
Al finalizar los cinco días, la sensibilidad periférica a la insulina descendió un 9 % en el grupo expuesto al BPA. En contraste, el grupo que tomó el placebo mostró un ligero aumento en ese parámetro. La sensibilidad a la insulina refleja la capacidad de las células para responder al hormona que regula la entrada de glucosa desde la sangre; su reducción implica una mayor demanda de insulina para mantener niveles normales de glucemia, condición asociada a la resistencia a la insulina.
Todd Hagobian, investigador especializado en diabetes y autor principal del trabajo, señaló que el hallazgo resultó inesperado por su rapidez y su aparición con una dosis considerada segura. A diferencia de estudios previos —en su mayoría observacionales o realizados en animales—, esta investigación constituye un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo, lo que otorga mayor solidez causal a la relación entre la exposición al BPA y la alteración metabólica observada.
Un estudio previo de menor escala, llevado a cabo en 2019 por científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania, había detectado cambios en los niveles de glucosa e insulina tras una dosis baja de BPA, pero no logró determinar si dichos cambios respondían a una alteración en la secreción de insulina o en la sensibilidad tisular al hormona. La nueva investigación identificó específicamente una disminución significativa en la sensibilidad periférica, sin diferencias estadísticamente claras en un índice utilizado para evaluar la sensibilidad hepática a la insulina. Los autores proponen que el efecto podría vincularse principalmente al metabolismo de la glucosa en el músculo esquelético.
La investigación no demuestra que el BPA cause diabetes mellitus tipo 2. Se limita a registrar una reducción transitoria de la sensibilidad a la insulina tras cinco días de exposición. Además, los participantes eran jóvenes sanos, por lo que no se puede extrapolar automáticamente este resultado a adultos mayores, personas con obesidad, prediabetes o diabetes tipo 2.
Los investigadores subrayan que se requieren ensayos más amplios y de mayor duración para determinar si el efecto observado persiste bajo exposición crónica y si contribuye al desarrollo progresivo de la resistencia a la insulina. El nivel de referencia actual de la EPA —0,05 mg/kg/día— data de 1988 y no incorpora hallazgos científicos posteriores sobre los efectos del compuesto.
En Europa, el uso de BPA está prohibido en la mayoría de los productos destinados al contacto con alimentos y bebidas. En Estados Unidos, legisladores presentaron en 2024 un proyecto de ley para prohibir su empleo en envases alimentarios, tras varios intentos similares en años anteriores que no prosperaron. La investigación fue publicada en la revista Endocrine Practice and Clinical Metabolism.