Salud
Un estudio australiano revela las bases genéticas e inmunológicas que explican por qué las mujeres padecen más enfermedades autoinmunes que los hombres.

Un nuevo estudio australiano desvela las razones biológicas detrás de la mayor incidencia de enfermedades autoinmunes en mujeres en comparación con los hombres. La investigación, publicada en la revista *The American Journal of Human Genetics*, identificó diferencias genéticas e inmunológicas que hacen que el sistema inmunitario femenino sea más activo y propenso a la inflamación. Esta característica, si bien les otorga una mayor capacidad para combatir virus, también incrementa el riesgo de que el cuerpo ataque sus propios tejidos sanos.
El trabajo, realizado por científicos del Instituto Garvan de Investigación Médica y la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney, llega justo antes del Día Mundial del Lupus, el 10 de mayo. Su objetivo es comprender por qué las mujeres sufren enfermedades como el lupus a tasas hasta nueve veces superiores a las de los hombres.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores emplearon técnicas de vanguardia para analizar células inmunitarias con una precisión sin precedentes. Estudiaron más de 1,25 millones de células inmunitarias extraídas de aproximadamente mil personas sanas, todas ellas participantes del proyecto australiano "OneK1K". Este proyecto busca entender cómo los factores genéticos influyen en el funcionamiento del sistema inmunitario.
El análisis reveló que las mujeres presentan niveles más elevados de ciertas células inmunitarias asociadas con la inflamación, como los linfocitos B y los linfocitos T reguladores. En contraste, los hombres poseen proporciones más altas de monocitos, células responsables de la respuesta inmunitaria inicial y de funciones de mantenimiento celular.
La doctora Sarah Ballouz, coautora del estudio, explicó que esta "actividad inmunitaria elevada" otorga a las mujeres una ventaja frente a las infecciones virales. Sin embargo, advirtió que también hace que su sistema inmunitario sea más susceptible a lo que denominó "fuego amigo", atacando por error tejidos sanos y desencadenando enfermedades autoinmunes.
Para desentrañar la base genética de estas diferencias, el equipo investigó los llamados "interruptores de control genético", variantes que regulan la actividad de los genes dentro de las células inmunitarias. Lograron identificar más de mil interruptores genéticos que funcionan de manera distinta en mujeres y hombres.
Una de las sorpresas del estudio fue que la mayoría de estas diferencias no se encontraban en los cromosomas sexuales X e Y, como se creía anteriormente, sino en los cromosomas autosómicos, que son comunes a ambos sexos. Además, los científicos descubrieron variantes genéticas que influyen en la actividad de dos genes vinculados al lupus eritematoso sistémico en mujeres, lo que podría explicar la alta incidencia de esta enfermedad en el sexo femenino.
El doctor Sihan Yazar, autor principal del estudio, subrayó que los resultados confirman que las enfermedades autoinmunes no se desarrollan de la misma manera en hombres y mujeres. Por lo tanto, su tratamiento no debería basarse en un enfoque único para todos.
Yazar añadió que muchos estudios médicos previos se basaron en gran medida en muestras de varones, lo que llevó a ignorar las diferencias biológicas entre sexos y su impacto en la comprensión de las enfermedades y la respuesta a los tratamientos. Los investigadores creen que estos hallazgos podrían allanar el camino para desarrollar terapias más precisas, dirigidas a las vías inmunitarias y genéticas específicas de cada paciente, en lugar de recurrir a inmunosupresores generales que debilitan todo el sistema inmunitario.